No hay nada como una buena masa para descargar adrenalina.
Con la excusa de que, para obtener un buen pan es necesario un buen amasado, puedes pegarle a la masa una paliza que te deje exhausta, y así soltar toda la tensión acumulada mientras preparas un rico pan casero.
Cuando luego lo ofreces a tu familia, ya eres de nuevo esa madre toda dulzura, paz, equilibrio ... y nadie podrá sospechar que tienen ante sí toda una terrorífica versión panadera de Dr. Jekyll y Mr. Hyde
¿Será por eso que me gustan tanto las masas?
En la era del tai chi, el pilates y el yoga, eso de remangarse y llenarse de harina hasta las pestañas tiene un puntito de lo más relajante, que no deberíamos desdeñar las perezosillas a la hora de apuntarnos a un gimnasio...
Hoy traigo dos recetas que por simples no me había planteado subir al blog, pero después de haber subido las fotos a mi página de Facebook, muchos amigos me han preguntado cómo hacerlas, así que aquí las tenéis, tan exquisitas como sencillas.
Con los mismos ingredientes he preparado unas ricas asopaipas para la merienda, y al día siguiente un fabuloso pan para acompañar la comida.
Las asopaipas son unas tortitas fritas, algo parecidas a los churros, que resultan ideales para tomar con un chocolate caliente, espolvoreadas con azúcar o miel de caña o tal y como salen de la sartén (a veces no llegan al salón, las vamos comiendo en la cocina...).
Y si no tienes ganas de preparar la masa puedes acercarte a la panadería que tengas más cercana. Seguro que te pueden vender un poco de masa de pan antes de hornearlo. Entonces sólo tendrás que estirar la masa, cortarla y freirla.
En casa se vuelven locos con ellas

INGREDIENTES
(Cantidades para un pan o para una ración de asopaipas)
- 175 ml de agua templada
- 12 gr. de levadura prensada
- 350 gr. de harina de fuerza (admite 400 gr.)
- 1 cucharadita de sal
- 1 chorrito de aceite de oliva
- Sal para espolvorear las asopaipas.
- Aceite para freir las tortitas.
PREPARACIÓN DE LAS ASOPAIPAS
Templamos el agua, disolvemos la levadura en ella y echamos un chorrito de aceite. Añadimos la harina y la sal y amasamos. Dejamos reposar durante una hora aproximadamente y volvemos a amasar para desgasificar.
Vamos calentando el aceite
Formamos una bola, vamos cortando trozos de masa para que nos resulte más sencillo y estiramos sobre la mesa espolvoreada de harina. La dejamos bien finita, salamos levemente y cortamos trocitos de masa que echaremos en el aceite caliente por tandas.
Una vez fritas las tortitas, las sacamos de la sartén y vamos colocándolas sobre un plato cubierto con servilletas de papel para que suelten el aceite que les sobra.
En este punto se complica levemente la labor porque tienes que ir estirando y cortando la masa, mientras vas friendo las que tienes en la sartén, que se tuestan muy rápidamente y pegando manotazos a los que entran en la cocina y se las van comiendo al tiempo que tú las vas sacando...
Consejo: Pon el chocolate y sácales un plato con unas poquitas. Así te dejarán tranquilo mientras terminas de freir.
PREPARACIÓN DEL PAN
![]() |
| El recipiente donde he dejado levando la masa es el banneton (y no un sombrero de paja como pensaba una amiga) |
En este caso, también templamos el agua, disolvemos la levadura, añadimos el chorrito de aceite, la harina, la sal y amasamos. Lo dejamos levando hasta que dobla su volumen en un recipiente embadurnado de aceite o en este maravilloso banneton que compré a Andrés de "El Amasadero", tan precioso que te apetece hacer pan todos los días nada más que para poder utilizarlo.
Una vez que levada la masa, decidí que el pan lo iba a preparar al día siguiente, por lo que la volví a amasar para desgasificarla y la guardé en una bolsa dentro del frigorífico. Por la mañana la saqué de la bolsa, le volví a pegar una buena paliza (esta vez algo más suave, porque el día anterior me quedé muy relajadita) y la dejé durante un par de horas, cubierta, a temperatura ambiente.
Cuando pasa este tiempo, se precalienta el horno a máxima potencia con un recipiente de barro lleno de agua dentro, para que genere vapor.
Hacemos un par de incisiones en forma de cruz en la parte de arriba del pan y cuando alcance la máxima temperatura se baja a 230º y se hornea durante 30 minutos.
Y ya está... el milagro de la sencillez...
No hay nada como comer pan calentito y recién hecho por ti.
















