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domingo, 1 de junio de 2014

PASTEL DE CARNE PICADA



Candela ha estado esta semana de viaje de fin de estudios. 

Ha ido con sus compañeros y su (nuestra) queridísima seño a la Sierra de Cazorla y han pasado cinco maravillosos días visitando el Parque Natural, haciendo múltiples actividades y, lo que con más intensidad recordarán el día de mañana, conviviendo entre ellos como nunca antes lo habían hecho.

Ha sido una experiencia importante para todos. 

Aunque está acostumbrada a dormir fuera de casa porque le encanta visitar a sus abuelos y alguna vez se ha quedado con una amiguita, era la primera vez que salía de viaje sola, sin la familia. 
Ha tenido que aprender a gestionar ella sola su maleta, ha tenido que compartir habitación y negociar con sus compis, ha conocido más a fondo a niños con los que antes no tenía casi relación y nos ha echado mucho de menos pero eso no le ha impedido pasarlo genial y disfrutar intensamente de cada momento.

Para nosotros también ha sido una experiencia... 
Durante cinco días el móvil ha sido una continuación de mi mano, todos los papás comentándonos por el WhatsApp la información que nos iban dando... que si algunos se estaban poniendo malitos en el autobús, que si han llegado bien, que si están comiendo arroz, que se van de excursión, que si están pasando frío, que han perdido los tenis, que hace un frío pelón y se van a bañar en la piscina... 
Hemos vivido juntos un amplio abanico de emociones: preocupación, morriña, alegría, indignación, otra vez alegría, más morriña... 
Incluso tuvimos un par de episodios de histeria colectiva por cosas que con toda seguridad y teniendo a nuestros niños en casa, ahora despierta nuestras sonrisas... (Pienso que nuestros padres sin móviles eran más felices, jajaja)

En definitiva, hemos madurado... Candela, que poco a poco se nos hace mayorcita y nosotros, que tendremos que aprender a que así sea ...

¡¡¡¡Ayyyy, qué mal lo llevo!!!!

Nuestra mujercita

En fin, que por eso os subo hoy esta receta de pastel de carne, uno de los platos preferidos de Candela y que le he preparado para celebrar que estamos todos juntitos de nuevo.

Es una receta muy facilita y muy resultona que encanta a chicos y mayores y que podéis preparar en un plis plas. Además, como sale bastante cantidad, ya tienes resuelta la cena del día siguiente.






INGREDIENTES

  • 1kg. de carne picada de ternera
  • 200 gr. de jamón serrano picado
  • 1 cebolla
  • 1/2 copita de coñac
  • 1 vaso de caldo (puede ser de concentrado)
  • 2 cucharadas de harina
  • 4 cucharadas de tomate frito
  • 2 paquetes de puré de patatas instantáneo
  • Queso especial para fundir
  • Sal y pimienta
  • Aceite de oliva
PREPARACIÓN

Rallamos la cebolla o la picamos muy finita. La sofreímos en una sartén grandecita y cuando esté pochadita añadimos el jamón. Damos unas vueltas y echamos la carne hasta que esté bien hecha.
Vertemos el coñac y dejamos que evapore un poco, el vaso de agua y las cucharadas de harina para que espese un poco. Añadimos el tomate, removemos y listo por este lado.

Ahora prepararemos el puré de patatas siguiendo las indicaciones del paquete. Por supuesto, con puré de patatas casero sale espectacular aunque se tarda más tiempo y a veces tenemos que tomar atajos. Pero si alguna vez queréis probarlo no os arrepentiréis.

Ponemos la carne en un recipiente apto para horno, cubrimos con el puré de patatas y espolvoreamos de queso rallado.

Encendemos el gratinador del horno, metemos la bandeja con el pastel de carne y gratinamos unos minutos hasta que esté doradito.

Los niños se vuelven locos con este plato (y los papás también)





¡¡¡ Buen Provecho!!!

martes, 5 de noviembre de 2013

Halloween Versus Día de todos los Santos: Tres recetas para disfrutar en estas fechas




Otro año que han pasado estas fiestas como un suspiro...

Fiel a mis costumbres, sigo funcionando con efectos retardados y subo las recetas una vez que ha pasado el momento.

Pero como soy de la opinión de que más vale tarde que nunca, que nunca es tarde si la dicha es buena, que a nadie le amarga un dulce y que a caballo regalado no le mires el diente... (bueno, este refrán se me ha colado, es que me he emocionado emulando a nuestro querido Sancho Panza...), pues eso, que pienso que no tenemos que limitarnos a hacer estos dulces sólo ahora, sino que deberíamos disfrutar de ellos durante todo el año... 

Bueno, con moderación, que luego vienen los "aymadremía" cuando se acerca el verano y nos probamos los bikinis.

Con las galletas, la cosa es fácil. Basta con cambiar los cortadores y la temática para disfrutar de unas deliciosas galletas de mantequilla en cualquier momento.

Con los buñuelos, se me ocurre que podrían ser protagonista de una rica merienda en cualquier momento del invierno, mojados en un chocolatito caliente, si no tenemos ganas de rellenarlos o rociados con miel. A gusto del consumidor.

No voy a hacer una diatriba sobre Halloween o festividad de todos los Santos ya que entiendo que no son incompatibles.
Mis hijas se divierten un montón disfrazándose y pidiendo caramelos a los vecinos y yo con ellas, viéndolas disfrutar y colaborando en lo que puedo para que lo pasen mejor y mis seres queridos que ya no están aquí tienen a diario un sitio de honor en mi pensamiento.
Así que he decidido quedarme con lo mejor de cada cosa: la fiesta para los niños, la repostería, el asado de castañas y el día de descanso, of course (Ufff, el Tenorio lo perdono, siempre me ha resultado durillo de tragar) 



GALLETAS DE MANTEQUILLA

Para la merienda de Halloween, que organizamos un grupo de mamás del recinto en el que vivo, preparé unas galletitas de mantequilla cubiertas con fondant, terroríficas a más no poder. No quedó ni una del miedo que daban...

Después de años intentando conseguir algo decente decorando galletas con glasa. he llegado al convencimiento de que no es lo mío. Así, sin sufrimiento, sin frustaciones, asumiendo mis limitaciones con una sonrisa y felicitando, con deportividad, a aquellas maestras que lo han conseguido y  dominan  este arte... (¿cuela... o se me está viendo el plumero y la cara amarilla de envidia?)

Pues eso, que como tenía que preparar 100 galletas en un par de días y me cunde mucho más el fondant, me puse manos a la obra con los cortadores y la verdad es que quedaron bastante aparentes y de sabor bastante aceptable.

La receta de las galletas es de mi amiga Marta, la especialista en decoración de galletas (y objeto de mi sana envidia y sincera admiración) y aunque he probado otras, por eso de investigar, no he encontrado ninguna que me guste más que la suya.



INGREDIENTES 


  • 200 gr. de mantequilla a temperatura ambiente, 
  • 180 gr. de azúcar, 
  • 1 huevo, 
  • esencia de vainilla y
  • 480 gr. de harina normal.
Mezclamos todos los ingredientes por ese orden, primero con el tenedor y cuando la masa empiece a ponerse más dura, con las manos. Envolvemos con papel film o en una bolsa de congelación y metemos mínimo una hora en la nevera.

Cuando queramos preparar las galletas, sacamos la masa de la nevera, vamos cogiendo trozos de masa la ponemos entre dos papeles de hornear y estiramos con el rodillo hasta alcanzar un grosor de medio centímetro. Cortamos la masa con los cortadores que queramos utilizar y vamos poniendo en la bandeja del horno sobre papel de hornear.
Cuando estén todas las galletas, hornearemos durante 10 minutos aproximadamente a 180ª o hasta que veamos que se están tostando los bordes.
Cortamos el fondant con los mismos cortadores de las galletas y pegamos encima de ésta. Yo para pegarlo suelo preparar un poco de glasa, una mezcla de clara de huevo y azúcar glass aunque a veces he humedecido la galleta con un poco de agua antes de cubrirla con el fondant y éste se ha mantenido bastante bien.

También puedes pincelarlas con huevo batido y espolvorearlas con azúcar antes de hornear. Quedarán doraditas y crujientes y no necesitarán nada más.

Están riquísimas y a los niños les encanta comérselas y prepararlas...

... A los niños y a los papás... Ya veis lo concentrado que estaba Manolo.


BUÑUELOS DE VIENTO

Otra de mis asignaturas pendientes...

Todos los años preparo una receta diferente. No termino de dar con la tecla. Los buñuelos del año pasado me supieron demasiado a huevo y tenía que seguir investigando.

La misma mañana de la festividad de Todos los Santos, consultando el foro de MundoRecetas, lei una entrada de buñuelos que había subido otra forera, Chiqui2, que tenían muy buena pinta y esa tarde me puse manos a la obra. Si queréis ver su receta podéis pinchar aquí.




Han quedado estupendos, creo que será mi receta definitiva. Tengo que controlar un poco la temperatura del aceite al freir, porque se doraban demasiado rápido y por dentro se me han quedado un poco apelmazados, pero vaya, por sacarles algún defecto porque estaban muy ricos.

El día después de hacerlos, comentando en el foro cómo los había hecho, otra amiga, Gijonesa, me comentó que antes de freirlos debería haber guardado la masa en la nevera un ratito antes. Y salen mucho mejor.


Los he rellenado de crema pastelera y crema de chocolate y han llegado a la mesa casi la mitad ya que Manolo y las niñas los iban cogiendo antes de ponerlos en la bandeja.

INGREDIENTES
  • 180 gr. de agua
  • 40 gr. de mantequilla
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1 sobre de levadura Royal (15 gr.)
  • 250 gr. de harina
  • 4 huevos
  • Azúcar glass 
  • Aceite para freir

PREPARACIÓN

Calentamos el agua junto con la mantequilla, la sal y el azúcar. Cuando hierva, apartamos del fuego y vertemos de golpe toda la harina. Mezclamos bien y dejamos templar. Vamos añadiendo los huevos uno a uno, hasta que queden bien integrados. En este punto es donde debería haber metido la masa en la nevera al menos una hora

Calentamos bastante aceite en una sartén y con una cucharilla cogemos un poquito de la masa que echaremos al aceite con ayuda de otra cucharita, para así darle una forma más o menos redondeada. Vamos friendo por tandas y cuando estén doraditos, los sacamos a una bandeja cubierta con papel de cocina para retirar el exceso de aceite.




Cuando estén todos fritos, con una tijerita les cortamos los rabitos que le hayan quedado, y así darle una forma más bonita, que no se vean picos de masa. Le pegamos un tijeretazo al buñuelo para hacerle un hueco por donde meter la crema pastelera o la nata, o con lo que queramos rellenarlos.

Una vez todos rellenos, espolvoreamos con azúcar glass... y a ver si te da tiempo a guardarlos, porque son adictivos...

CREMA PASTELERA

Y si queremos rellenar estos buñuelos, nada mejor que una rica crema pastelera, a la que podemos añadir unas cucharaditas de cacao en polvo. Es una forma de convertirla en crema de chocolate y así se los comen mejor los niños.



INGREDIENTES

Medio litro de leche
6 yemas de huevo
30 gr. de Maizena
1/2 vaina de vainilla
100 gr. de azúcar.

PREPARACIÓN

Calentamos la leche con la vaina de la vainilla, a la que previamente habremos quitado las semillas con la hoja de un cuchillo. Hervimos y reservamos

Mientras batimos con unas varillas las yemas de huevo junto con el azúcar y la Maizena, hasta que esté bien desleído. Vamos añadiendo poco a poco la leche mientras seguimos batiendo. Ponemos todo a fuego lento hasta que espese.

Si cuando termines ves que han quedado grumos, no te preocupes. Mete la batidora y en un plis plas tendrás una fabulosa crema pastelera sin un tropezón.




La que sobró, se la comieron las niñas al día siguiente como si fueran unas natillas.

          ¡¡¡Uhmmmmm!!!!!


lunes, 2 de septiembre de 2013

BROWNIE SEIS (O CINCO) MINUTOS



¡¡¡Ya estamos de vuelta!!!





¿Cómo han ido esas vacaciones?

Aquí ando disfrutando de los últimos coletazos de descanso estival y organizando la entrada al cole, que en Málaga será el próximo 10 de septiembre.

Cuando el jueves le dije a mis hijas que me quedaban unos días de vacaciones, me pusieron una carita de pena que me dejó pasmada
 ¡¡¡Ay, por favor, criar hijos para esto!!! 

La aclaración vino pocos segundos después: "Mami, es que una semana después de que cojas estas vacaciones, empieza el cole... y no queremos.... estamos disfrutando un montón..."

Ésta ha sido la palabra fetiche de este verano.

 "Disfrutar"

 -  Chicas, tenemos que ir a comprar...- Ay mamá, que comprando no disfrutamos...

- Chicas, ¿queréis apagar ya la maquinita?... - Ayyyy mamá, no nos estás dejando disfrutar de nuestra Nintendo.

- Chicas, no podéis comer más helado... Mamáaaaa, hay que ver que no nos dejas disfrutar de nuestro postre preferido.

- Chicas, ¿queréis salir ya de la piscina, que ha refrescado?... Brrrmamá, brrrrno tenemosbrrr frrrrrríiiooo, brrrr, déjanos disfrutarbrrrr un poquito más de la brrrrpiscina....

El colmo ha sido esta noche cuando, una vez listas para acostarse, voy a llevar a Manuela a su dormitorio y me dice con mucha propiedad "No mamá, hoy duermo en tu cama, porque sólo nos quedan unos días antes de que empiece el cole para poder disfrutar de tu dormitorio..." 

Y tan panchas se han metido en mi cama. 

Y me temo que así estaremos hasta el día 10, teniendo que hacer el traslado de cada una a su dormitorio antes de acostarnos. No vayan a pensar que sus padres no quieren que disfruten de los placeres del verano.



Mi preciosa pastelera. A Candela, en plena fase preadolescente, no tuve narices de sacarle una foto.

  Y si "disfrutar" ha sido nuestra palabra fetiche, la receta de este verano, indiscutiblemente, ha sido el brownie en todas sus variantes.

La idea la tuvo Manuela al ver un capítulo de "Peppa Pig" en el que hacían una tarta de chocolate. Ni corta ni perezosa, mi disfrutona hija se metió en la cocina y se puso a buscar los ingredientes. Debatiéndome entre alentar su iniciativa y dejarla experimentar y mantener la cocina en un estado aceptable de salubridad e higiene, decidí quedarme con ella de apoyo logístico en el proceso de elaboración y nos dispusimos a hacer una receta de brownie al microondas que hace tiempo me enseño mi amiga Marta.

Nos salió un dulce fabuloso, tanto por su sabor como por la rapidez y sencillez de su elaboración, y a partir de ese momento, nos ha acompañado en varias de las celebraciones y reuniones que hemos disfrutado este verano.

¡Allá va!


Manuela quería enseñaros su pastel y su cuadro. En la otra foto podéis apreciar el saqueo al que fue sometido el brownie nada más salir del microondas.



INGREDIENTES

  • 3 huevos
  • 200 gr. de chocolate para fundir
  • 100 gr. de mantequilla
  • 100 gr. de azúcar
  • 75 gr. de harina bizcochona
  • Nueces (opcional)

PREPARACIÓN

Fundimos la mantequilla junto con el chocolate en un bol en el microondas. Tenéis que hacerlo de 30 en 30 segundos, para que el chocolate no se queme e ir removiendo hasta que veáis que el chocolate está completamente fundido e integrado con la mantequilla

En otro recipiente batimos los huevos y añadimos el azúcar y la harina y removemos bien. Añadimos la mezcla de chocolate y mantequilla y batimos.

Vertemos la mezcla en un recipiente apto para microondas, ponemos las nueces si así lo hemos decidido y calentamos durante 6 minutos.

Posiblemente veáis en otras páginas que lo cocinan durante cinco minutos, pero a mí se me quedaba poco hecho. Dependerá de la potencia de cada microondas. Más tiempo tampoco es conveniente porque se quema muy fácilmente, así que aunque veáis que por los extremos se queda un poco húmedo, no insistáis y sacadlo así, a los seis minutos de la cocción.

Este postre como más bueno está es recién sacado, a cucharada limpia, que fue como Manuela y yo dimos cuenta de él. Si tenéis helado de vainilla, ya puede ser el acabose, y puede que alguno de vosotros incluse llore de la emoción. Pero en frío también está riquísimo.

Y si tenéis alguna celebración un poco especial y queréis que quede más bonito podéis prepararlo en recipientes individuales.




Como podréis imaginar, este verano la "Operación bikini" no ha tenido lugar y se ha tenido que transformar en "Operación escondeelmichelín"

Un besito para todos, me alegro un montón de estar de nuevo por aquí.

lunes, 19 de noviembre de 2012

TORTILLA DE PATATAS GUISADA










Hoy me ha dicho mi amiga Carmen "Golonsegus", autora del fabuloso blog del mismo nombre, que ya iba siendo hora de hacer una entradita. Y aunque esta noche tocaba costura, ya que tengo a mis compis bastante adelantadas (y eso no puede ser), me he animado a presentaros este platito tan de andar por casa, pero tan importante como es la tortilla de patatas. 

 Os la traigo acompañada de una salsita que a mi gente les vuelve loca. Y bien sencilla.

Siempre que me ven haciendo la tortilla de patatas la secuencia es la misma:

- Entra Manolo en la cocina: - "Hola guapi, ¿qué haces? !Ah, tortilla de patatas! ¿la harás con caldito, verdad? - Grrrrr, es mi respuesta (mientras pienso..."jo, casi había terminado y ahora... a hacer caldito...)

- Entra Candela en la cocina- "Mami, ¿qué hay de cenar? ¡Uhmmm, tortilla de patatas!!! ¿Con caldito, verdad? - Mmmmm, respondo yo ("y ya van dos", pienso, "del caldito no me libro hoy")

- Por último Manuela: "Mamita, que hay hoy para comer" (todavía no se aclara con el orden de las comidas) "¡Qué bien, tortilla de patatas con caldito! Porque, ¿la vas a hacer con caldito, verdad maaaamiiiiiii?"

 ... Pero... pero...pero... Y mientras me mira con sus ojos redondos de gato de Shrek, me digo "Jo, Laly, tampoco se tarda tanto en preparar el caldito".

 Y lo fácil que resulta hacerlos felices.

En mi familia jamás se ha hecho así la tortilla, esta receta es herencia de la familia de mi marido. A mí todavía me cuesta un poco hacerme a la idea de echar salsa sobre un manjar que ya de por sí es delicioso, pero ¿qué no es capaz de hacer una por la familia? Desconozco si es un plato típico de alguna zona, aunque curioseando por internet he averiguado que se utiliza mucho para comer sobras de tortilla hecha anteriormente. No es mi caso... yo la preparo así de primera hora, pero os puedo dar ideas para cuando os sobre o bien os quede muy sequerona.




INGREDIENTES TORTILLA

4 patatas medianas
4 huevos
1/2 cebolla (opcional pero muy recomendable)
1 cucharadita de levadura
1 chorrito de leche
Sal
Aceite de oliva

INGREDIENTES SALSA (o caldito)

2 dientes de ajo
1 cebolla 
1 hoja de laurel 
Pimentón molido
1/2 vaso de vino blanco
2 o 3 vasos de agua
1 cucharada de harina
Sal y pimienta

PREPARACIÓN

   Pelamos y cortamos las patatas y la cebolla en láminas muy finitas. Ponemos bastante aceite a calentar y cuando esté bien caliente vertemos las patatas junto con la cebolla, que habremos salado previamente. Mientras se fríen, despacito, a mí me gusta machacar un poco las patatas con la paleta. Cuando estén bien hechas, sacamos del aceite y ponemos a escurrir para que suelten toda la grasa. 

   Batimos los huevos, agregamos la leche, en la que habremos disuelto la levadura y vertemos las patatas. Removemos bien y dejamos reposar un par de minutos.

   Yo suelo cuajar las tortillas en una sartén medianita, más bien pequeña, porque me gusta que salga alta, pero si utilizais más cantidad de patatas y de huevos deberá ser una sartén un poco más grande.

   Echamos un par de cucharadas de aceite de oliva en la sartén y antes de que esté caliente vertemos la mezcla de huevos y patatas. Aplastamos unpoco con la paleta para que coja buena forma y cuajamos durante unos minutos. Movemos un poco la sartén para que se despegue la tortilla de las paredes y damos la vuelta utilizando un plato más grande que la sartén donde se esté haciendo (esto es importante si no quereis que se desborde todo...) Hacemos lo mismo por el otro lado hasta que esté en su punto, no muy hecha, porque luego la vamos a cocer de nuevo.

   Ahora prepararemos el caldo en un recipiente (olla o sartén) más grande que donde hayamos cuajado la tortilla. Sofreímos la cebolla cortada en trocitos pequeños con un poco de aceite. Cuando esté blandita añadimos los dientes de ajo triturados, salteamos y añadimos el pimentón y la harina. Damos un par de vueltas, con mucho cuidado que no se queme y vertemos el vino, el  agua, la hoja de laurel, sal y pimienta. Ponemos la tortilla dentro, dejamos que cueza un ratito hasta que se consuma un poco el caldo...

      Y listo!!!!

   Y ahora os voy a hacer una confesión. Aquí donde me veis, he empezado a hacer tortillas de patatas hace no muchos años porque... me daba miedo darle la vuelta....

 ¡¡¡Otro reto superado!!!

martes, 17 de abril de 2012

ALBÓNDIGAS EN SALSA DE TOMATE

   Acabo de preparar unos cupcakes de chocolate con nutella escandalosos.

   Tanto, que he estado a punto de relegar esta receta al olvido sempiterno para enseñároslos. Pero haciendo un gran esfuerzo de contención me he mantenido firme y lo he dejado para su momento, que llegará, pero no es éste.

   Y esta decisión ha dado lugar a una reflexión, de esas profundas que tengo de vez en cuando y que, como ya estaréis intuyendo y algunos temiendo, voy a compartir con vosotros.

   Imaginad la situación. Tengo mi receta de albóndigas a medio preparar para subirla al blog. Riquísimas, un plato tradicional que nos acompaña desde nuestra más tierna infancia y hoy día hace las delicias de nuestros hijos. Les hago sus fotitos, con más o menos fortuna y espero a tener un ratito de tranquilidad para ponerme con el ordenador y redactar la entrada.

   Pero llega un domingo... me pongo a experimentar en la cocina... y preparo por primera vez unas magdalenas de chocolate, cubiertas con más chocolate, preciosísimas, desbordantes, brillantes... (bueno, bueno, la verdad es que me he emocionado un poco) y empiezo a olvidarme de las albondiguitas de siempre... Subo las fotos de los cupcakes al ordenador, empiezo a redactar la entrada... pero algo chirría en mi interior... mi conciencia no está tranquila. Esas pequeñas bolitas cubiertas de salsita de tomate están compitiendo con unas rechocolatosas magdalenas, y además en unas circunstancias francamente adversas pues ya he cenado y apetece ese dulcecito de última hora...

   Por suerte, el sentido común predomina en esta situación y mantengo la frialdad suficiente para poner a cada una en su sitio. Las albóndigas en salsa son la reina de la mesa cuando hay apetito de verdad y tienen que ocupar el lugar que les corresponde.Y si estaban primero pues estaban primero. Ya habrá tiempo para los cupcakes.


   ¿Se me ha ido la pinza o esta situación se puede dar en otros aspectos menos frívolos de nuestra vida?





INGREDIENTES

  • 1 Kg. de carne picada de cerdo y ternera.
  • 1 huevo
  • 1/2 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 2 zanahorias
  • Perejil picado
  • Pan rallado
  • Sal y pimienta
  • Una cucharada de especias Ras El Hanout (opcional)
  • Harina
  • Aceite (si las vas a freir)

Para la salsa
  • 4 tomates grandes maduros (o tomate triturado de lata)
  • 1 pimiento
  • 1/2 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 vaso de vino blanco
  • Sal, pimienta y una cucharadita de azúcar
  • Aceite

PREPARACIÓN

 
   Ponemos la carne picada en un bol, junto con el huevo batido, la verdura bien picadita, las especias y el pan rallado. Amasamos y dejamos reposar un ratito. Con este preparado formamos las albóndigas. Para ello, ponemos harina en un plato y vamos cogiendo porciones de la carne picada, haciendo bolitas y pasando por harina. En este punto, normalmente se fríen las albóndigas en abundante aceite caliente, pero yo prefiero hacerlas bien en crudo, bien al horno, por eso de ahorrarme unas cuantas calorías. Es conveniente echarse harina en las manos antes de formar las bolitas, así se harán más fácilmente.

   Si decidís hacerlas fritas, pues ya sabéis, vais friendo por tandas y apartando en una fuente cubierta con papel absorbente para que empape el aceite.

   Para hacerlas al horno, precalentamos éste a 200º y vamos colocando las albóndigas sobre la bandeja cubierta con papel de hornear. Rociamos con aceite de oliva e introducimos en el horno hasta que estén doraditas. Ya las tenemos listas para cubrir con la salsa.

   Ahora vamos a preparar la salsa. Sofreímos la cebolla y el pimiento bien picaditos, cuando estén bien pochaditos añadimos el ajo, rehogamos y añadimos el tomate que habremos rallado previamente. Salpimentamos, echamos un poquito de azúcar y sofreímos. Añadimos el vino y dejamos que éste evapore. Podemos dejarlo así o bien pasarlo por la batidora (muy aconsejable con los niños que empiezan a apartar todas las "cositas verdes" que encuentran por el camino). Si veis que la salsa queda muy espesa, podéis añadir un poquito de agua, ya depende de vuestros gustos.

Vertemos la salsita sobre las albóndigas y a comerrrrrr.....


   Como os comenté antes, en alguna ocasión las he preparado en crudo, o sea, enharinamos y en lugar de freírlas, las pongo en una olla anchita con la salsa y se van cociendo. En este caso hay que tener la precaución de mover frecuentemente la cacerola para que no se peguen y hacerlo con cuidado ya que al no estar fritas, se pueden romper al principio de la cocción.  La verdad, la verdad, es que frititas están superbuenas, pero no es mala opción si tienes prisa o quieres mantener la línea y comer un poquito más sano. 

¡Anda que no están bonitas mis albóndigas con estas patatitas!

jueves, 8 de marzo de 2012

FLAN DE CALABAZA



   Tengo que confesaros algo...

   A mi marido no le gusta el dulce...

   De vez en cuando se come un croissant, una torrija cuando llega la Semana Santa y le encanta el flan de leche condensada. Hasta ahí el repertorio reposteril de mi flamante esposo. Os podéis imaginar la cara de póker que se ve obligado a poner cuando todo el mundo le dice: "Uy Manolo, lo que tienes que disfrutar con esas tartas tan ricas que hace tu mujer" o "No me explico como estás tan delgado con esos dulces que prepara Laly"

Por eso, cuando hace unos días me vio haciendo un flan, se puso más contento que unas pascuas... hasta que lo probó... y se produjo el siguiente diálogo:

- "Pero, cariño, este flan no es ése tan rico que tú haces de leche condensada", me confirma haciendo pucherillos.

- "Noooo, es de calabazaaaaa, ¿a qué está riquísimo?", le contesto yo, con esa fingida alegría que precede a una previsible tormenta conyugal.

- "Síiiiii, hombre ... espectaculaaar... pero... no es de leche condensada....y yo me había hecho ilusiones con el flan de leche condensada"

   !!!!!!!!! Os podéis imaginar mi cara de estupor. Aquí, "er Manué" reconocía que estaba buenísimo pero insistía en que no tenía leche condensada... !!!!! 

   Su reticencia a probar nuevos sabores podía suponer el principio del fin de mi queridísimo blog, porque, a ver, si yo tengo que comerme todos los dulces que hago, la operación bikini se puede ir al traste y me ha costado mucho esfuerzo quitarme los kilitos que me sobran para echarlo todo por la borda debido a la limitada visión repostera que tiene mi querido cónyuge.




  Tuvieron que pasar varias horas y unas cuantas conversaciones del tipo:

 - "¿Qué te pasa? Estás muy seria..."
- "¿A míiiiii? Naaaadaaaaaa!!!! No vayas a pensar que estoy molesta porque no te ha gustado el flan, para naaaadaaaaa....",

   para que yo claudicara y le reconociera que, no me puede molestar que no le guste el dulce porque le encanta todo lo demás que cocino.

   Así que, llegamos a un acuerdo: puedo hacer todos los dulces que quiera si un par de veces al mes le hago el flan de leche condensada. Y sobre todo resignarme a que a mi marido no le gusta el dulce. Y encontrar el lado positivo: me resulta muy favorable cuando comemos fuera y decidimos compartir un postre.

   Vayamos a la receta, deliciosa a más no poder,  fácil donde las haya y muy aconsejable para introducir verduras a los niños, no se van a dar ni cuenta (salvo que tengan un paladar como el de mi patenaire):

INGREDIENTES

  • 300 gr. de calabaza (orientativo, podéis echar más si queréis)
  • 500 ml. de leche
  • 4 huevos
  • 200 gr. de azúcar moreno
  • 1/2 cucharadita de canela
  • 1/2 cucharadita de jengibre y cardamomo
  • Caramelo líquido

PREPARACIÓN

   En primer lugar prepararemos la calabaza. Podemos hacerla asada o cocida.

   Cocida es bien fácil: pelamos la calabaza, la troceamos y ponemos en un recipiente apto para microondas el tiempo suficiente para que esté blandita. Inconveniente: suelta mucho líquido, lo que no es muy aconsejable cuando queremos preparar un postre ya que el tema de las proporciones tiene mucha importancia. Ahora bien, es ideal cuando hay mucha prisa ya que se cuece mucho más rápido que al horno.

   A mí me gusta asar la calabaza al horno. Por varios motivos. Por el olorcito que queda en casa, por la textura de la carne de la calabaza y sobre todo, porque lo que no necesitas para hacer el flan, lo puedes poner en un platito, le echas un chorrito de aceite, un poquito de sal y pimienta y unas hojitas de orégano y tienes un delicioso, sano y nutritivo plato para la cena.



   Para hornear la calabaza hacemos lo siguiente: cubrimos la bandeja del horno con papel de aluminio y precalentamos el horno a 180º. Partimos la calabaza en dos trozos, quitamos las pepitas y ponemos las dos mitades a hornear durante 1 hora aproximadamente (hasta que veas que está blandita)

   Una vez que la calabaza esté lista, la pelamos y la troceamos, ponemos en un bol la calabaza, la leche, los huevos, el azúcar y las especias y mezclamos hasta que no queden grumos.

   Vamos a hornear el flan al baño maría. Para ello, precalentaremos el horno a 150º con un recipiente con agua dentro, que tenga capacidad suficiente para introducir en él la flanera.

   Cubrimos la base de la flanera con caramelo líquido, vertemos la mezcla de calabaza y metemos al horno, dentro del recipiente con agua y dejamos cocer durante mínimo una hora. En mi caso, tuvo que estar 1 hora y 15 minutos, pero cuidado de no pasarse para que no quede demasiado duro.

   Dejamos enfriar, desmoldamos y disfrutamos. Y en mi caso me pongo a preparar rápidamente unos flanecillos de leche condensada para tener contento "al niño".

   Aunque... Me pregunto: ¿y si preparo el flan de calabaza con leche condensada? ¿cumplirá con su objetivo?  Me encuentro ante un nuevo reto de lo más apetecible. La respuesta ... en breve ...

Besitos a todos.

domingo, 12 de febrero de 2012

MEDIAS NOCHES "WEBOS FRITOS" Y PREMIO

  

    Hola a todos:
 
   Habréis podido ver que últimamente mi número de entradas ha disminuido. Se me van acumulando recetas en el ordenador, pero he tenido que aflojar el ritmo porque había dejado prácticamente de lado mis otras actividades de ocio: la lectura, el cine, escuchar música (es que me gusta escuchar música sin hacer otra cosa a la vez, soy así de rarita...), la gimnasia... bueno, esto más bien es un deseo, porque la practico más bien poco, pero en algún momento tendré que empezar ¿no?
 
   Para colmo, mi trigémino está causando estragos. La primera vez que me dijeron en Urgencias que tenía un herpes en el trigémino, me llevé una gran sorpresa porque a mí lo que me dolía el ojo izquierdo, y no sé porqué oscuro pensamiento creía que el trigémino estaba en otro sitio (no me preguntéis dónde, mejor no). Aclarada la confusión, aquí mi amigo el trigémino, con más frecuencia de la deseada, se pone gracioso, a la sazón, herpético y me deja el ojo izquierdo a la virulé, vaya que me duele un montón, y tengo que dosificar mis dosis de ordenador, de tele y de luz natural.
 
   Llevo unos días con el herpes activo así que hasta hoy no he podido subir una fabulosa recetilla de medias noches que descubrí hace poco. Son las "refinitivas", aún mejores que las compradas y muy sencillas de hacer. Las encontré en un blog que me gusta mucho y que seguro que todos conocéis, Webos Fritos, donde podréis encontrar estupendas recetas muy accesibles... He hecho unas, muy leves, modificaciones porque la receta en sí es perfecta, pero yo he necesitado más harina y menos azúcar, en casa no nos gustan muy dulces.





   Cyrano, éstos bollitos son ideales, porque se podría prescindir prácticamente del azúcar. Sólo un poquito para favorecer el levado y podrás disfrutar de unas medias noches esponjosas y deliciosas con cualquier relleno saladito.

   Allá va la receta, antes de que mi trigémino se me rebele....


INGREDIENTES:

  • 170 gr. de leche
  • 40 gr. de azúcar (75 gr. en la receta original)
  • 120 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 40 gr. de levadura fresca de panadería
  • 4 huevos pequeños
  • 650 gr. de harina de fuerza (en la receta original, 550 gr.)
  • 10 gr. de sal (1 cucharadita)
  • 1 huevo batido para pincelar los bollitos

PREPARACIÓN EN THERMOMIX

   Ponemos la leche, el azúcar y mantequilla en el vaso. Programamos 37º, Vel. 2, durante 2 minutos. Añadimos la levadura desmigada y lo huevos y mezclamos otro par de minutos, sin temperatura, a velocidad 2.

   Incorporamos la harina y la sal, mezclamos unos segundos a Vel. 5 y luego 5 minutos a velocidad espiga.

   Cuando termine de amasar, envolvemos el vaso con un trapo (yo pongo mi mantita rosconera, ideal para estas cosas) y dejamos levar durante una hora en el sitio más cálido de la cocina. La masa deberá doblar su volumen, se saldrá por el bocal.


PREPARACIÓN TRADICIONAL

   Ponemos la leche tibia, el azúcar y la mantequilla a temperatura ambiente y mezclamos durante un par de minutos con unas varillas. Añadimos la levadura desmigada y los huevos y batimos.

   Añadimos la mitad de la harina y empezamos a amasar con las manos. Incorporamos la sal y el resto de la harina y amasamos sobre la encimera. Poco a poco, dejará de estar pegajosa para convertirse en una masa elástica y manejable. Amasaremos durante 5 minutos golpeando la masa contra la encimera..

   Dejamos reposar la masa en un bol cubierta con un trapo de algodón durante una hora, hasta que doble su volumen.

   A partir de este momento la preparación es igual en ambos casos.

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   Sacamos la masa, la ponemos sobre la mesa, que habremos espolvoreado con un poquito de harina y desgasificamos. Le damos a la masa forma de cilindro y vamos cortando pequeñas porciones. Damos forma de bolita y ponemos en la bandeja de horno que habremos cubierto con papel de hornear. Debemos dejar separación entre las bolitas porque aumentan de tamaño y si se pegan mucho unas a otras pierden esa forma tan bonita (aunque de sabor siguen estando deliciosas), por lo que debes preveer que vas a necesitar por lo menos dos bandejas para el horneado.

   Luego dejamos reposar durante 1 hora en un lugar templado y cubiertas por un trapo de algodón. Yo acelero un poco el proceso y las meto en el horno, pongo éste a la mínima temperatura, 50º y dejo levar durante 30 minutos.

   Cuando haya pasado este tiempo, batimos un huevo y pincelamos con mucho cuidado las medias noches.

   Precalentamos el horno a 250º,  con calor arriba y abajo. Cuando alcance esta temperatura, bajamos a 220º y horneamos unos 6-8 minutos.

   Al sacar la bandeja, y con mucho cuidado,  no vayáis a quemaros, partid una por la mitad, embadurnarla de Nutella y disfrutad como enanos. No hay nada mejor...



   Una vez que se enfríen, se pueden envolver en papel film y congelar. Yo lo he hecho y cuando se descongelan están deliciosas.



   ¿A que da gusto verlas? Tenéis que hacerlas nada más que por disfrutad de estas imágenes en directo. Y por supuesto, luego devoradlas, os aseguro que no podréis parar.

   Antes de irme, quisiera compartir con vosotros el premio que mi querida Raquel del blog Colecciona Recetas me ha dejado en su página. Posiblemente ya lo conoceréis, porque he hecho más de una receta de su página y es un referente en cuanto a cocina con Thermomix. Me hace muchísima ilusión porque estos premios se dan con todo el cariño, y yo los recibo más contenta que unas pascuas. Así que aquí os lo pongo para que lo disfrutéis conmigo. Gracias, Raquel, bonita.




Un besito muy fuerte.