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jueves, 26 de septiembre de 2013

TABOULÉ CON GRANADAS







Si en la entrada anterior os contaba que el brownie ha sido el dulce estrella de este verano, hoy os traigo un taboulé, nuestra ensalada fetiche:

Que íbamos a la playa o al campo y llevábamos la comida ... taboulé.

Que nos invitaban a alguna fiestecita, de ésas en las que cada uno lleva algo para picar ... taboulé.

Que no tenía muchas ganas de cocinar y quería hacer algo rápido ... taboulé.


... Y así,  hasta el infinito y más allá, podría poneros ejemplos de todas las situaciones en las que hemos preparado taboulé este verano. Porque teniendo la sémola en casa, las posibilidades son infinitas.

Por eso, cuando mi tía organizó una comida familiar para ir despidiendo el verano, una de los platitos que preparé podéis adivinar cuál fue.

No puedo dejar de contaros que se ha convertido en tradición familiar pasar unos días del verano en un pueblo cerquita de Málaga, en Coín. Mis padres o mis tíos alquilan una casa en el campo y allí los niños disfrutan un montón, todo el día en remojo en la piscina, hechos unos auténticos salvajes y los mayores nos relajamos un poquito del estrés de la ciudad, que falta nos hace. 

En esta casa había un par de granados lindísimos, que ya a mediados de septiembre tenía los frutos en un punto ideal de madurez, y se me ocurrió coger un par de granadas para incorporarlas al cous cous. 

Fue todo un éxito. A cada bocado se sentían los granitos crujientes de la fruta, que le dio un toque muy especial. 

Recomendable, recomendable.

El verano pasado, mi amiga Chusa nos ofrecía en su Lareira un maravilloso Taboulé veneciano. Yo os traigo este año un Taboulé coíno, un poco menos glamouroso, pero no por ello menos rico y refrescante.
 
   Puesto que en Málaga nos encontramos viviendo el famoso "veranillo de San Miguel" y los calores no dejan de apretar, seguro que a más de uno le apetece tomar una ensaladita, así que vamos a la receta

INGREDIENTES:
  • Cous Cous (del precocido, que se hace en cinco minutos)
  • Cualquier ingrediente con el que os guste acompañar la sémola. Yo suelo poner tomate, cebolla, pimiento, pepino, maíz, aceitunas negras, atún, huevo duro... 
  • Granadas (opcional, pero no dejéis de probarlo)
  • Sal 
  • Pimienta
  • Aceite
  • Vinagre (la receta original lleva limón, pero cuando lo preparo para mucha gente prefiero poner un poco de vinagre porque el limón le da un sabor muy intenso, aunque a mí me encanta)


PREPARACIÓN

Hacemos la sémola según las instrucciones del paquete. Yo no me complico mucho la vida, para un vaso de sémola, un vaso de agua y un dedito más. Calentamos el agua en el microondas con un pellizco de sal y un chorrito de aceite, echamos la sémola y dejamos que esponje (unos cinco minutos), ponemos unos trocitos de mantequilla, removemos bien y listo para usar.

Troceamos los demás ingredientes, mezclamos con la sémola, aliñamos y a comer.

Y para que veáis que no sólo de cous cous y ensaladas vive esta familia, os dejo una fotito del comienzo de la barbacoa que acompañó a mi taboulé. 

Luego no pude hacer más fotos, porque un entrecot me tuvo bastante entretenida...Qué le vamos a hacer... una que es débil...




viernes, 29 de marzo de 2013

HOT CROSS BUNS



   Hace años una amiga hizo en su casa un dulce típico y tradicional del Viernes Santo británico. Lo probé y me gustó aunque no procesé su nombre. 

Pero este hecho se me quedó grabado en el subconsciente y cada Semana Santa recordaba que en casa de Raquel una vez comí un dulce relacionado con la Semana Santa e Inglaterra.

 Hasta que la semana pasada, echando un vistazo al foro de Mundo recetas, una forera cuyo nick es Dare lo subió a la página y la lucecita se encendió.

Era él, el bollito del subconsciente...

"De este año no pasa" me dije, y al día siguiente nos estábamos pegando la merendola en casa con estos deliciosos panecillos. Freud podría estar orgulloso, el tránsito a la consciencia fue todo un éxito... sin necesidad de psicoanálisis ni nada de eso.




Investigando un poco, descubrí que es tradición anglosajona elaborarlos y comerlos en Viernes Santo. Se caracterizan por el dibujo de la cruz en su parte superior, realizado bien con una mezcla de harina y agua o con glasa. O también con dos simples cortes. Sea como sea, estos panecillos especiados y rellenos de pasas y fruta confitada están deliciosos recién hechos, tibios o bien al día siguiente, tostaditos y untados con mantequilla.

Como era un dulce que no había probado nunca ni había elaborado la receta anteriormente, estuve cotilleando un poco por la web y me hice mi propia composición, pero fundamentalmente fueron éstas las recetas que examiné: la que subió al foro de Mundorecetas Dare, que podéis consultar aquí, la del blog de Trotamundos,  Fook and Cook y la receta de Albahaca y Canela, todas ellas estupendas.

Como veis soy una bloguera muy aplicada y estudiosa ¿eh?


INGREDIENTES

Para los bollitos

  • Ralladura de un limón grandecito (sólo la parte amarilla)
  • 100 gr. de azúcar
  • 70 gr. de  mantequilla a temperatura ambiente
  • 500 gr. de harina de fuerza.
  • 7 gr. de levadura seca de panadería o 21 gr. de levadura prensada
  • 250 gr. de leche templada
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita y 1/2 de canela
  • 1 cucharadita y 1/2 de nuez moscada molida
  • 1/2 cucharadita de clavo molido
  • 1/2 cucharadita de jengibre (como no tenía eché cardamomo)
  • 2 cucharaditas de sal
  • 100 gr. de pasas sultanas
  • 50 gr. de orejones troceados
(No os preocupéis si no tenéis todas las especias, podéis hacer vuestra propia mezcla, eso sí, que no falte la canela)
 Para la cruz

- Agua y harina (aproximadamente 120 gr. de harina y 100 de agua, pero tendrás que ir comprobando hasta que te salga una masa homogénea con la consistencia necesaria para hacer la cruz sobre el bollito sin que se desparrame)

Para el glaseado

  • 3 cucharadas de leche
  • 3 cucharadas de azúcar


PREPARACIÓN (THERMOMIX Y TRADICIONAL)

    Si vamos a utilizar la THERMOMIX po
nemos el azúcar y la ralladura del limón en el vaso y trituramos a velocidad progresiva, 5-7-9. Bajamos los restos que se han quedado adheridos a las paredes del vaso.

   Echamos la leche, la mantequilla y la levadura y programamos 2 minutos, 37º, velocidad 2. Vertemos el huevo y mezclamos 4 segundos velocidad 3.

   Añadimos la harina, las especias y la sal y mezclamos 10 segundos, velocidad 6 y luego velocidad espiga durante 2 minutos. Después las pasas y los orejones y amasamos a velocidad espiga un par de minutos más.

   Una vez realizado este proceso dejamos levar en el vaso hasta que duplique su volumen. Tapamos el vaso con un par de trapitos (o con la mantita rosconera...) y a reposar.

    Si los vamos a preparar de forma TRADICIONAL, rallamos el limón y calentamos un poco la leche, disolvemos la levadura y echamos en ella la ralladura del limón, la mantequilla y el azúcar.

   En un bol mezclamos la harina con las especies y la sal, hacemos un hueco en ella, vamos echando la leche y mezclando, añadimos el huevo y empezamos a amasar. Cuando esté todo integrado, echamos las pasas y los orejones y mezclamos bien. Tapamos el bol y dejamos reposar un par de horas o hasta que duplique su volumen.

   Una vez que ha doblado el volumen, sacamos la masa y la extendemos en una mesa embadurnamos de harina, la desgasificamos y formamos una bola. De ésta, dividimos en doce partes iguales y colocamos en la bandeja del horno cubierta de papel de hornear, dejando espacio suficiente entre ellos porque se expanden, cubrimos con un trapo, y la dejamos reposar durante un par de horas o hasta que los bollitos dupliquen su volumen.

   Mientras tanto mezclamos la harina y el agua para crear la masa con la que formaremos las cruces sobre los bollos.

   Y podemos ir haciendo la glasa. Para ello calentaremos la leche con el azúcar y cuando empiece a hervir dejamos reducir durante unos cinco minutos.

   Cuando los bollitos hayan alcanzado su volumen precalentamos el horno a 200º, metemos la masa con la harina en una bolsita de plástico y nos preparamos para formar las cruces. En este punto, como no sabía muy bien cómo saldrían, a unos poquitos les hice la cruz directamente, cortando la punta de la bolsita en una esquina y dibujando la cruz y a otras les hice la cruz con un cuchillo y eché la masa en las ranuras. Me gustaron los dos resultados, unos bollitos tenían un aspecto más refinado y otros fueron más rústicos...

   Cuando tengamos todos los pastelitos preparados y el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, horneamos de 15 a 25 minutos o hasta que los veamos doraditos. Sacamos, ponemos sobre una rejilla y pincelamos con la glasa para que queden brillantitos.




Están riquísimos recién hechos, y el aroma que desprenden alimenta, pero no se mantienen tiernos mucho tiempo. 

Eso tiene una fácil solución. Al dia siguiente lo tuestas un poquito o lo pones medio minuto en el microondas y con mantequilla y mermelada... 

¡¡¡Están de muerrrrrteeeee!!!!!








lunes, 21 de enero de 2013

SOPA DE CEBOLLA



La primera entrada después de las Navidades es siempre muy complicada.

Se disfruta un montón todo el proceso: pensando qué vas a presentar, su elaboración, el decorado (que en esas fechas lo tienes que ni pintado), la sesión fotográfica... y por último la preparación en sí de la entrada y las reacciones de los amigos que te siguen y los que con ella se unen a esta aventura. 

Después de esta vorágine te quedas un poco  desinflada, como cuando tienes resaca por haber trasnochado más de la cuenta...

Aquí en Andalucía y, probablemente, en otras partes de España, se suele acabar una fiesta bebiendo un caldito o tomando chocolate con churros. En Francia, toman esta deliciosa sopa de cebolla, que se hizo famosa allá por el siglo XIX aunque parece tener origen en época de Luis XV. 

Así que, nada mejor que cerrar todo este despliegue de platos festivos con una calentita y confortable "soupe à l'oignon" que nos ayude a volver a la rutina.



INGREDIENTES


  • 2 cebollas grandecitas
  • 2 cucharadas de aceite
  • 50 gr. de mantequilla
  • 1 cucharada sopera de harina
  • 1/2 vasito de coñac
  • 1 litro de caldo de carne (puedes utilizar una pastilla de caldo)
  • unos granos de pimienta
  • 1 hoja de laurel
  • Sal
  • Queso rallado para gratinar
  • Rebanadas muy finas de pan (al gusto)

PREPARACIÓN

Cortamos la cebolla en juliana y reservamos.

Calentamos el aceite en una olla, añadimos la mantequilla y cuando esté derretida introducimos la cebolla, sal y pimienta y rehogamos hasta que esté blandita. Espolvoreamos la harina y mezclamos bien. Añadimos el coñac, dejamos que éste se evapore un poco y vertemos el caldo. Cuando empiece a hervir bajamos el fuego y la cocinamos durante unos 15 minutos a fuego bajo.

Ponemos en cuencos individuales una rebanada de pan, vertemos la sopa y espolvoreamos con el queso rallado. Precalentamos el horno a 180º y gratinamos a 220º durante unos minutos.

Servimos caliente inmediatamente y disfrutamos de ella. Ummmm!!!!



En casa de mis padres era el primer plato en Nochebuena y me trae muy buenos recuerdos. En casa de mis padres también escuchaba música francesa, maravillosa, y afortunadamente, descubrí a uno de los grandes, Charles Aznavour, que me acompaña desde entonces.

Os dejo con los impresionantes violines de "La bohême".

¡Á bientôt!



jueves, 25 de octubre de 2012

NEW YORK CHEESECAKE






Aquí os traigo otra tarta de queso... 

No sé que me pasa últimamente, pero no me apetece otra cosa. Si vais hacia atrás veréis una tarta de queso con lima, una tarta de queso clásica y ahora la New York Cheesecake. Espero que me disculpéis, son mi debilidad y no me canso de comerlas ni de prepararlas.

El pasado domingo 14 de octubre fue mi cumpleaños. Ya vamos por el 4 y el 1, como dice una compi del trabajo.

 La tarde anterior nos planteamos Manolo y yo salir a cenar solos y así celebrar también nuestro aniversario que fue el día 9. Las niñas se quedaban en casa de los abuelos, Candela más feliz que una perdiz y Manuela..., Manuela se fue con el gesto torcidillo. No nos quedamos muy tranquilos, a pesar de que se han quedado muy frecuentemente con ellos y cuando íbamos a salir se me ocurrió llamar para ver cómo estaban. A mi Manuelilla no le salía la voz del cuerpo cuando hablamos por teléfono, sólo se escuchaba "quieeeeero con mi maaaaamiiiiiii" y nos dejó totalmente desarmados. Así que ni cortos ni perezosos fuimos a por la peque (Candela prefirió quedarse con los abuelos, le encanta...) y terminamos en un Centro Comercial, viendo tiendas de juguetes para preparar la Carta a los Reyes Magos y comiendo en Burguer King, porque daban un regalito precioso de la última peli de Disney. Y los tres más contentos que unas pascuas... Ya habrá otra ocasión.

Al día siguiente comimos con la familia y  preparé una carrillada estofada riquísima y de postre esta tarta de queso que es mi favorita desde que se la copié a SandeeA de su precioso blog "La Receta de la Felicidad" . Si no lo conocéis (que no creo porque es famosísimo) es el momento de echar un vistazo. Lo vais a disfrutar un montón, por sus fotos, sus recetas y lo simpatiquísima que es.





INGREDIENTES

Para la base
  • 1 paquete y medio de galletas tipo María (me gusta que la base sea gordita)
  • 100 gr. de mantequilla
Para la tarta
  • 900 gr. de queso tipo Philadelphia (yo uso los de Hacendado y genial...)
  • 200 ml. de crème fraiche (la nata fresca que podéis encontrar en la sección de yogures, mantequillas...)  o bien de yogur griego.
  • 250 gr. de azúcar
  • 3 huevos
  • El zumo de medio limón
  • Una pizca de vainilla o unas gotas de esencia de vainilla
  • 3 cucharadas soperas de harina de repostería
Para la cobertura
  • Mermelada de frambuesa de calidad ( yo utilicé medio tarro aproximadamente)
  • 1 hoja de gelatina
  • Zumo de medio limón

   SandeeA plantea en su receta la realización de la cobertura con frambuesas frescas o congeladas, pero yo no tenía en casa y el resultado obtenido con la mermelada me agradó bastante.


PREPARACIÓN


   En primer lugar preparamos la base. Mientras, precalentaremos el horno a 200º, sin aire, sólo arriba y abajo. Trituramos las galletas. Si no tienes thermomix o robot de cocina que te facilite esta tarea puedes meter las galletas en una bolsa y pasar sobre ellas el rodillo hasta que se desmenucen completamente. Mezclamos con la mantequilla, forramos la base del molde con papel de hornear y cubrimos con la base de galleta, presionando bien para cubrirlo todo. Metemos en el congelador mientras preparamos el relleno.

   Ahora prepararemos la crema para la tarta. Batimos el queso con unas varillas y añadimos la nata fresca, el zumo de limón, la vainilla, el azúcar y la harina. Vamos añadiendo los huevos uno a uno hasta que queden bien integrados pero sin batir mucho para que no entre mucho aire en la masa.

   (Se supone que el no batir mucho se hace para que no se resquebraje la tarta al sacarla del horno pero a mí se me resquebraja igualmente... Esto y lo, tan frecuentemente citado en otro tipo de tartas, de batir las claras de forma envolvente para que no se caigan, son dos profundas lagunas que tengo en mi labor repostera. Siempre bato la mezcla demasiado y siempre se me bajan las claras...)

   Sacamos el molde del congelador (que ya había olvidado que lo metí allí) y vertemos la crema sobre la base de galletas. Introducimos en el hornoy horneamos a 200º durante 10 minutos. Bajamos la temperatura a 170º y horneamos 30 minutos más. Cuando finalice el horneado dejamos la tarta dentro del horno un par de horas, para que vaya enfriándose dentro.

   Cuando alcance temperatura ambiente metemos en el frigorífico hasta que se enfríe totalmente. 

   En este punto tengo que comentaros que cuando saqué la tarta del horno tenía una grieta en la superficie que parecía la falla de de California. Meneé un poquito la tarta a ver si se recolocaba pero no había manera y mi preocupación era que cuando echara la mermelada para cubrir la tarta se la tragara entera. Entonces, cogí una cucharita, empecé a aplastar un poco la superficie intentando unir los dos trozos de la grieta y dio buen resultado. Quedó completamente lisa y pude verter sobre ella el preparado de mermelada sin temor a que éste desapareciera en las profundidades abisales...

   Ahora prepararemos la cobertura de mermelada. Cómo os he comentado SandeeA la hace con frambuesas, podéis consultar su receta aquí. Yo utilicé una buena mermelada de frambuesa, tipo "La Vieja Fábrica". Ponemos a hidratar la hoja de gelatina en un vaso con agua bien fría durante 5 minutos. En un cacillo calentamos la mermelada junto con el zumo de limón e incorporamos la gelatina hasta que se disuelva bien. Vertemos la salsa sobre la tarta y volvemos a meter en el frigorífico hasta que vayamos a consumirla.

   No es necesario, pero la adorné con una tira de chocolate decorado con papel transfer ¡Me encanta el resultado!

   Ya veréis como se convierte en vuestra tarta de queso preferida.


Y ahora para despedirme me voy a hacer (y os voy a dar) un regalito de cumpleaños. Si os apetece, podemos escuchar una maravillosa canción que me viene a la cabeza cada vez que preparo esta tarta. Es el tema original del musical de Martin Scorsese de 1977, "New York, New York" , protagonizado por Liza Minelli y Robert de Niro.

Esta canción se hizo famosa en la versión posterior de Frank Sinatra. Pero, a pesar de ser "La Voz", me quedo con la versión de Liza por su garra, su potencia, y su tremenda voz

Así que ... Ladies and Gentleman..., levántense de sus sillones, dejen todo lo que estén haciendo y bailen... bailen al ritmo de la única, la inconfundible y siempre grande

¡¡¡LIZA MINELLI!!!

miércoles, 16 de noviembre de 2011

CREPES RELLENOS DE REQUESÓN Y ESPINACAS


   Vaya mes de noviembre más poco productivo que estoy teniendo. Entre el cumpleaños de la pequeña, los exámenes de la grande, los cambios de ropa en los armarios (mi mayor pesadilla, junto con la plancha...), los cumpleaños de los amiguitos, los acontecimientos familiares... Eso, sin contar con la vorágine del día a día, del trabajo a las actividades extraescolares; mientras hacen Kárate, a la compra y de allí a preparar la comida del día siguiente y... ayyyy, que se me quema la cena, y ¡MAMÁAAAA, QUIERO SALIR DE LA BAÑERA!!!!!! y ... y... ¿y mi marido, pobre mío, dónde lo habré dejado?

   Cómo, a veces, tengo la sensación de que a mi Manuel (mi santo, como diría Elvira Lindo al referirse a Antonio Muñoz Molina) lo voy desplazando poquito a poco, el otro día me propuse sorprenderle con un plato muy especial. Tenía en casa espinacas y requesón a punto de caducar, ya sabéis que utilizar ingredientes "in extremis" es mi especialidad (quizá ya estuviera caducado, pero muy poquito ¿eh?). Y recordé un plato que preparaban en un restaurante italiano que frecuentábamos cuando estábamos solteros, los manicotti con requesón y espinacas. Deliciosos, desde entonces no los había vuelto a probar. Luego caí en la cuenta de que a la que le gustaban era a mí, pero bueno, eso es anecdótico, lo realmente importante es que lo iba a preparar en su honor.








   Cuando nos disponíamos a cenar y, aquí el cónyuge, carnívoro declarado, vió lo verdecito que era el relleno, no se le ocurrió otra cosa que decirme:

- "Bueeeenooooo, la verdaaaaaaadddd... me había hecho ilusiones esta noche de cenar hamburguesa con patatas...."

   A lo que yo respondí: "GRRRRRRR....." (sin acritud, que conste....) y envolví con mucho cuidadito mis manicotti, los metí en el frigo y me dispuse a pelar patatas a fin de compensar el abandono al que se había visto sometido estos días atrás.

   Al día siguiente, vamos a comer, saco la bandejita del frigo y me dice "Vaaaayaaaa, y a mí que me apetecía ese restito de fabadita que quedó del otro día". Vuelta la bandejita al frigorífico, calentamos la fabadita y yo bien calladita por que si hablo,  reviento.

Llega la hora de la cena, me remango y le planto el platito con el manicotti de las narices. Lo prueba... Se le ilumina la cara y me dice "Pero bueno, que cosa más rica, esto está de vicio, ¿Cómo no lo has hecho antes?" y lo devoró y repitió y me pidió más al día siguiente...
   ¿A qué pensábais que esta historia no iba a tener final feliz? Pues sí que lo tuvo, y yo más contenta que unas pascuas...

   Esta vez los hice como lo preparaban en el restaurante, con crepes, pero esta receta se puede elaborar perfectamente con pasta para canelones. Iba a intentar explicar en esta entrada la diferencia entre canelones y manicotti, pero como, en mis concienzudas labores de investigación, no lo he visto muy claro, mejor dejo el título como está, crepes con espinacas y requesón, que voy a conseguir que mi madre me desherede por hija plomazo.

   Chusa, a lo mejor tú nos puedes dar alguna orientación al respecto. Dejo la pelota en tu tejado, con todo mi cariño.

¿Que todavía no he puesto ni siquiera los ingredientes? Pues allá van.

INGREDIENTES

Para los crepes

250 gr. de harina
4 huevos
50 gr. de mantequilla
1/2 litro de leche
Una pizca de sal

Para el relleno

1 bolsa de espinacas frescas o un paquete de espinacas congeladas.
200 gr. de requesón
Piñones, pipas, nueces picadas... (lo que tengáis a mano).
Queso rallado.
Aceite.
Sal y pimienta.


Para la bechamel 

  • 500 gr. de leche

  • 50 gr. de harina

  • 50 gr. de mantequilla

  • 1 cucharada de aceite

  • Sal, pimienta y nuez moscada




  • PREPARACIÓN
       Para hacer las crepes, derretimos la mantequilla en el microondas y mezclamos en un bol la harina, la sal, la leche y los huevos, batiendo bien para no dejar grumos (usad la batidora sin pudor).
       En algunas recetas podréis ver que dejan una hora de reposo. Yo no lo hice y quedaron estupendas.
       Ponemos un poco de aceite en una sartén antiadherente, dejamos que se caliente a fuego medio-alto, removemos bien la masa y vertemos un cucharón en el centro de la sartén. Movemos rápidamente de forma circular, para que se distribuya por toda la sartén y esperamos unos minutitos hasta que se dore por abajo. Cuanto más finitas hagáis las crepes, más ricas están. Le damos la vuelta con cuidado (yo utilizo la espátula y un tenedor) y doramos por el otro lado.

       La primera crepe que sale es horrible. No os preocupéis, pasa siempre, luego van mejorando y la última dan ganas de enmarcarla. Nos comemos la fea a pellizcos mientras hacemos las otras y así no quedan huellas del estropicio.

       Una vez doradita por ambos lados, la sacamos de la sartén, la colocamos en un plato, limpiamos la sartén, echamos otro poquito de aceite y repetimos el proceso hasta acabar con la masa.
       Insisto, podéis utilizar canelones, es mucho más rápido, aunque a mí me gustan más así.

       Preparamos el relleno de la siguiente forma:

       Si hemos comprado las espinacas frescas, cocemos con un poco de agua con sal. Si van a ser espinacas congeladas, pues... descongelamos. Sofreímos una cebolla mediana y un par de dientes de ajo, rehogamos con las espinacas, añadimos los frutos secos,  el requesón y el queso rallado y le damos unas vueltecitas para que se integre todo. Reservamos.
      
    Preparamos la bechamel

       Por el método tradicional, calentamos la mantequilla en una cacerola, añadimos la harina de golpe, retiramos del fuego y removemos intentando quitar los grumos (o con la batidora). Calentamos un poco de leche y la incorporamos a la harina, volvemos a poner al fuego y vamos añadiendo leche poco a poco mientras batimos con unas varillas hasta que hayamos empleado toda la leche. Añadimos sal, pimienta y nuez moscada al gusto.

       Preparación en thermomix. Ponemos en el vaso todos los ingredientes. Programamos 8 minutos, 90º y velocidad 4. Si vemos que queda poco espesa, programamos unos minutos más.

       Por último, (síii, ya termino...) extendemos el relleno en cada una de las crepes, envolvemos dando forma de rulito y colocamos en una bandeja. Vertemos la salsa bechamel sobre ellas y espolvoreamos con queso rallado (yo suelo usar mozzarella o cuatro quesos) y metemos al horno para gratinar.




       ¿Qué os parece? ¿A qué tiene buena pinta?










    sábado, 27 de agosto de 2011

    BRIUATS DE POLLO


      De siempre me han gustado estas empanadillas de pasta brick llamadas briuats, típicas de Marruecos, y aprovechando unos restos de pollo del cocido (ya sabéis que siento predilección por ese plato) y teniendo bien surtido el congelador de croquetas, me animé a hacerlas.

       Yo utilicé hojas de pasta filo que, en mi humilde opinión, es lo mismo que la pasta brick. Investigando un poco la diferencia entre ambas encontré, como siempre, diversas opiniones. La que he encontrado más coherente es la que dice que la única diferencia es el nombre y que dependiendo del país se puede llamar de una forma y otra.
       Estas pequeñas pastelas admiten diversas farsas: pollo, carne de vacuno, pescado e incluso frutas y rellenos dulces.

       Dentro de la comida internacional, la cocina del norte de África me gusta especialmente por sus tremendos contrastes de olores y sabores y la delicadeza de sus ingredientes. Por eso, os animo a que probéis este plato ya que no es especialmente complicado y es delicioso, además de tener una textura muy especial, muy crujiente. Uf, como siga expresándome así voy a parecerme a esos expertos catadores de vinos que descubren en su copa el sabor de la barrica de roble, con un ligero regusto a frambuesas y un aroma que se expande refinado y armonioso... cuando yo lo único que sé es si me gusta o no ... Así que, dejémonos de historias y vayamos al grano.

    INGREDIENTES:
    • 350 gr. de pollo
    • Almendras tostadas
    • 8 láminas de pasta brick
    • Aceite de oliva
    • 1 cebolla
    • 1 diente de ajo
    • Unas cucharadas de infusión de azafrán (se prepara dejando unas hebras de azafrán en agua hirviendo durante 3 o 4 minutos. Se conserva varias semanas en la nevera)
    • 4 cucharadas de cilantro fresco
    • 1/2 cucharadita de pimienta blanca molida
    • Canela y azúcar glass
       (Las cantidades son orientativas, irá en función del número de pastelitas que queráis hacer)

    PREPARACIÓN:

       Picamos muy menudito la cebolla y el ajo y salteamos. Si utilizamos carne ya cocinada la incorporamos cuando esté todo pochadito; si no habrá que poner el pollo al fuego bien picadito hasta que se dore y luego mezclarlo todo. Añadimos la infusión de azafrán, el cilantro picado, las almendras troceadas, pimienta, sal y canela al gusto. Cocemos 10 minutos a fuego medio. Dejamos enfriar y reservamos.

       Ahora viene el quid de la cuestión: cortamos cada hoja de la masa en 3 o 4 tiras de ancho, dando un corte diagonal en uno de los extremos. Colocamos una cucharada de relleno en el extremo recto, doblamos la masa sobre éste formando un triángulo y envolvemos hasta llegar al final de la tira. Se introduce el vértice del corte bajo el último doblez. No os preocupéis si se rompe un poco la masa, como se dobla en varias veces queda todo cubierto.




       Freímos los pasteles en abundante aceite muy caliente hasta que se doren. Escurrimos sobre papel absorbente y espolvoreamos con azúcar glas. Servimos y ... disfrutamos. 


    viernes, 10 de junio de 2011

    COUS COUS CON POLLO Y CORDERO




    No os asustéis… el cous cous es fácil de hacer.

    Aparatosillo… no digo yo que no lo sea; hay que llevar para adelante varios recipientes, pero si se organiza el trabajo con tiempo y antes de empezar a cocinar te preocupas de tener todos los ingredientes y los utensilios necesarios a mano, verás que se parece mucho a nuestros potajes de toda la vida.

    Esta receta es muy habitual en mi casa, yo la he heredado de mi madre y mi abuela paterna. Mis padres se criaron en Tánger y allí se conocieron, por lo que alguna influencia del norte de África ha habido en sus cocinas (y por tanto, en la mía)

    Cuando era pequeña, las personas que comíamos cous cous éramos familias que, de alguna manera u otra, habían tenido alguna vinculación con Tánger y este plato se veía como algo exótico y ajeno. Afortunadamente, hoy día con el “fenómeno de la globalización culinaria”, lo mismo comemos cocido que pollo agridulce y con mucha más razón exquisitos platos de nuestros vecinos africanos como este fabuloso cous cous (entre otras recetas que íremos viendo).

    Para empezar, comentaros que yo no uso la cuscusera (olla, donde cueces la carne y la verdura y a la que pones encima un recipiente agujereado, destinado a cocer al vapor la sémola). Yo lo hago en mi olla rápida de toda la vida y me sale estupendamente, así que, ¿para qué complicarme la vida?

    Bueno, vamos al lío…

    INGREDIENTES:




    - 1 paquete de couscous precocido (para los que viváis en Málaga, os recomiendo comprarlo a granel en la tienda de las especias del Pasillo Santa Isabel, la diferencia es notable. Pero también se puede utilizar los que venden ya envasados en los distintos supermercados)
    - 1 bote de garbanzos cocidos
    - Una paletilla de cordero pequeñita
    - 2 muslos de pollo con el contramuslo
    - 2 cebollas
    - 2 dientes de ajo
    - 6 zanahorias grandecitas
    - 1 nabo
    - 2 calabacines
    - Calabaza
    - 1/4 de col
    - Laurel, canela, sal y pimienta
    - Azafrán
    - Especias para cous cous (a mí me las traen de Tánger, pero las podéis comprar ya preparadas en tiendas especializadas). Si a alguien le apetece preparar su mezcla, deberá añadir una cucharada de las siguientes especias: cilantro, comino, jengibre, canela y pimentón, 2 clavos y una pizca de cayena
    - Pasas, almendras.
    - Azúcar para caramelizar la cebolla (yo uso azúcar moreno, me gusta más el caramelo que hace, pero si no tienes puedes usar blanca)


    PREPARACIÓN

    En una sartén sello la carne y la doro.
    La incorporo a una olla profunda y añado una cebolla y la verdura pelada troceada en trozos grandes.
    Cubro de agua y echo un puñado de sal, pimienta y canela al gusto, el laurel y dos cucharadas de especias para cous cous.
    Cuezo hasta que esté tierno. (En la olla rápida basta con 15 minutos)
     


    Mientras preparo la sémola como indica el paquete. La proporción es de 1 taza menos un dedito de sémola para una taza de agua. Para 6 personas yo hago 2 tazas de sémola.
    Ponemos la sémola en un bol y vertemos el agua hirviendo a la que hemos añadido sal y un chorrito de aceite. Removemos y dejamos reposar 5 minutos. Cuando se hinche el grano ponemos una cucharada de mantequilla para que se suelte.
    Preparo la salsa que acompañará el couscous de la siguiente forma:
    Hacemos una infusión de azafrán calentando medio vasito de agua y añadiendo el azafrán en hebras o molido, dejamos un par de minutos y ya está listo para usar.


    Troceo en rodajas la cebolla y la sofrío con un par de cucharadas de azúcar hasta que se caramelicen. Frío las almendras y las incorporo junto con las pasas. Añado canela y la infusión de azafrán y dejo hervir un par de minutos.
    Para servir, pongo la sémola en el plato, una cucharada de garbanzos cocidos, un trozo de las dos carnes y verdura al gusto.


       Acompaño de dos recipientes, uno con la salsa de cebolla y pasas y otro con caldo de haber cocido la carne para que cada comensal se ponga lo que quiera.

        Es un plato muy completo y exquisito. Espero que os guste