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jueves, 26 de septiembre de 2013

TABOULÉ CON GRANADAS







Si en la entrada anterior os contaba que el brownie ha sido el dulce estrella de este verano, hoy os traigo un taboulé, nuestra ensalada fetiche:

Que íbamos a la playa o al campo y llevábamos la comida ... taboulé.

Que nos invitaban a alguna fiestecita, de ésas en las que cada uno lleva algo para picar ... taboulé.

Que no tenía muchas ganas de cocinar y quería hacer algo rápido ... taboulé.


... Y así,  hasta el infinito y más allá, podría poneros ejemplos de todas las situaciones en las que hemos preparado taboulé este verano. Porque teniendo la sémola en casa, las posibilidades son infinitas.

Por eso, cuando mi tía organizó una comida familiar para ir despidiendo el verano, una de los platitos que preparé podéis adivinar cuál fue.

No puedo dejar de contaros que se ha convertido en tradición familiar pasar unos días del verano en un pueblo cerquita de Málaga, en Coín. Mis padres o mis tíos alquilan una casa en el campo y allí los niños disfrutan un montón, todo el día en remojo en la piscina, hechos unos auténticos salvajes y los mayores nos relajamos un poquito del estrés de la ciudad, que falta nos hace. 

En esta casa había un par de granados lindísimos, que ya a mediados de septiembre tenía los frutos en un punto ideal de madurez, y se me ocurrió coger un par de granadas para incorporarlas al cous cous. 

Fue todo un éxito. A cada bocado se sentían los granitos crujientes de la fruta, que le dio un toque muy especial. 

Recomendable, recomendable.

El verano pasado, mi amiga Chusa nos ofrecía en su Lareira un maravilloso Taboulé veneciano. Yo os traigo este año un Taboulé coíno, un poco menos glamouroso, pero no por ello menos rico y refrescante.
 
   Puesto que en Málaga nos encontramos viviendo el famoso "veranillo de San Miguel" y los calores no dejan de apretar, seguro que a más de uno le apetece tomar una ensaladita, así que vamos a la receta

INGREDIENTES:
  • Cous Cous (del precocido, que se hace en cinco minutos)
  • Cualquier ingrediente con el que os guste acompañar la sémola. Yo suelo poner tomate, cebolla, pimiento, pepino, maíz, aceitunas negras, atún, huevo duro... 
  • Granadas (opcional, pero no dejéis de probarlo)
  • Sal 
  • Pimienta
  • Aceite
  • Vinagre (la receta original lleva limón, pero cuando lo preparo para mucha gente prefiero poner un poco de vinagre porque el limón le da un sabor muy intenso, aunque a mí me encanta)


PREPARACIÓN

Hacemos la sémola según las instrucciones del paquete. Yo no me complico mucho la vida, para un vaso de sémola, un vaso de agua y un dedito más. Calentamos el agua en el microondas con un pellizco de sal y un chorrito de aceite, echamos la sémola y dejamos que esponje (unos cinco minutos), ponemos unos trocitos de mantequilla, removemos bien y listo para usar.

Troceamos los demás ingredientes, mezclamos con la sémola, aliñamos y a comer.

Y para que veáis que no sólo de cous cous y ensaladas vive esta familia, os dejo una fotito del comienzo de la barbacoa que acompañó a mi taboulé. 

Luego no pude hacer más fotos, porque un entrecot me tuvo bastante entretenida...Qué le vamos a hacer... una que es débil...




jueves, 11 de octubre de 2012

PASTA CON SALMÓN






Hoy os traigo un platito muy habitual en mi casa, de esos que me gustan de reciclaje.

A mí me encanta la pasta y el arroz con pescado pero me costó un poquito que las niñas (y el niño), sobre todo Manuela, lo aceptaran como plato habitual. Eso ya está superado aunque, en honor a la verdad, tengo que reconocer que no me hacen palmas cuando lo pongo en la mesa. Pero, ¡si está buenisísimoooooo!!!!!

Creo que tienen que habituarse a comer de todo y poquito a poco les voy introduciendo nuevos sabores. Las verduras son mi cuenta pendiente con la pequeña, todo un reto... y hemos establecido un sistema de premios. Los días en que le doy a probar algo nuevo, sólo un par de cucharaditas, y se las come sin problemas, anotamos un punto. Al final de la semana si se llega al objetivo, compramos un paquete de cromos para su álbum de animales. Lo malo de este sistema es que ha conseguido que le compren cromos de animales toda la familia, por lo que voy a tener que convocar Asamblea Familiar para que el sistema sea efectivo ;-)

Para este plato suelo utilizar restos de filetes de salmón. Me gusta comprar el salmón entero y prepararlo al horno. Cómo siempre sobra unos trocitos, los aprovecho y preparo este plato de pasta, pero es evidente que podéis comprar un par de rodajas y hacerlo sin necesidad de comprar el salmón entero.

INGREDIENTES (Para cuatro personas)

  • 400 gr. de pasta corta (macarrones, fussili, espirales...)
  • 2 rodajas de salmón o restos de salmón al horno
  • 1/2 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 200 ml. de nata para cocinar
  • Aceite de oliva
  • Sal, pimienta y eneldo
  • Queso parmesano para rallar.

PREPARACIÓN

Cocemos la pasta en agua salada según las instrucciones del paquete. Si el salmón no lo hemos cocinado previamente, lo salpimentamos y lo pasamos por la sartén hasta que esté bien hechito.

Troceamos la cebolla y sofreímos. Cuando esté blandita añadimos el diente de ajo triturado y removemos al fuego un par de minutos más. Incorporamos el salmón, damos unas vueltas y vertemos la nata. Corregimos de sal y pimienta e incorporamos el eneldo.

Montamos el plato poniendo la pasta y cubrimos con la salsa y un buen puñadito de queso parmesano rallado.

¡¡¡ QUÉ RICO!!!!!!




 
Por último, querría explicaros porque no puedo subir entradas con más frecuencia y es que el ritmo del día a día con el trabajo y por las tardes con Candela y Manuela es frenético y por si fuera poco ... me he apuntado a clases de patchwork  ¡Y me encantaaaaa!!!!!! 
 
Pero ya no puedo estirar más el tiempo.
 
 En su momento me explicaron que el día tiene 24 horas y aunque no haga mucho caso,y pese a mi empeño, el día sigue teniendo 24 horas. Y robárselas al sueño, estoy comprobando en mis propias carnes que no es muy saludable.
 
Así que probablemente ralentice el ritmo bloguero pero por supuesto que seguiré cocinando y mostrandóos lo que haga aunque un poquito más espaciado en el tiempo. Y no dudéis en que pasaré frecuentemente por vuestros lugares, en los que disfruto tanto y por los que siento tanto cariño. Pero tendré que organizarme un poquito para no llegar al fin de semana arrastrándome por los rincones.
 
Aquí os dejo una foto de mis primeros triangulitos. ¿A qué son geniales?
 
 
Si con 18 años, me cuentan que mi afición preferida con 40 iba a ser la cocina o la costura me habría estado riendo una buena temporada (y qué decir mi padre, jajaja)
 
 

miércoles, 4 de julio de 2012

FIDEUÁ

   Llevo varios días con un irrefrenable deseo de comer dulces y eso se traduce en la realización de bizcochos, magdalenas, rosquillas y todas esas "tonterías" que no hacen ninguna falta, la verdad, pero que le alegran la vida a una... (Ay Cyrano, lo siento, ya verás como al final lo arreglo).

   También se traduce en un considerable malhumor del resto de mi familia (excepto mi Manuela, que se vuelve loca con las magdalenas) ya que termino cansadilla y resuelvo la comida del día con lo primero que pillo o con restitos de días anteriores.

   Pero en medio de esa vorágine azucarera, me llama mi bendita madre y me dice que me ha comprado un bogavante y unos gambones en el mercado y que me pase por su casa a por ellos...

    Si mi Candela condujera, ella misma habría salido corriendo a por el marisquito,  puesto que mientras me escuchaba hablar con mi progenitora, ya había decidido en qué emplear la compra y me decía con gran autoridad: "Mamá, con esto sale muy rica una fideuá, ¿verdad?"... dejando a su madre absolutamente pasmada, reflexionando acerca de lo que su padre y yo estamos creando y sacándome de esa nube de azúcar que, ciertamente, ya estaba resultando insana e inapropiada cuando todavía quedan tres mesecitos de playas y piscinas.

   Como consecuencia de esto, os ofrezco hoy el resultado de la generosidad de una madre y de la agilidad mental de una hija... Bueno, y algo también de mis manitas. Aunque mi participación no es del todo relevante, puesto que con estas materias primas este plato, que es bien sencillo, sale rico, sí o sí.






INGREDIENTES

  • 400 gr. de fideos gruesos (del nº 4) o especiales de fideuá (que son huecos y curvaditos) o una mezcla de los dos si te pasa como a mí y siempre tienes en la despensa un poquito de cada cosa (a veces hasta he partido spaguettis, pero no se lo contéis a nadie)
  • 1 litro de caldo de pescado (*)
  • 1 bogavante
  • 12 langostinos
  • Mejillones
  • 2 dientes de ajo
  • 1/4 de cebolla
  • 2 tomates bien maduros
  • 100 cc de aceite de oliva
  • 1 cucharada de pimentón dulce
  • Un poco de azafrán
  • Sal y pimienta
  • All i oli (yo suelo hacer una mayonesa con un poco de ajo, e incluso utilizo uno ya elaborado que compro en Mercadona y que está francamente bueno)
   * El caldo o fumet de pescado es el ingrediente esencial de la fideuá. Tradicionalmente se hace con pescado de roca, pero lo puedes hacer con lo que tengas en casa: cabeza de rape o merluza, marisco, mejillones... Hay quien lo hace con caldo envasado.... Ahí no me meto, desconozco el resultado. Yo suelo tener siempre caldo hecho por mí y congelado para estos menesteres.

   Para esta ocasión he utilizado el bogavante y los mejillones, 1 zanahoria, puerro, cebolla y unas hojas de laurel.


PREPARACIÓN

   En primer lugar, he cocido el bogavante, que estaba congelado, en un litro de agua hirviendo con un poco de sal, la zanahoria, el puerro y la media cebolla. No he salado mucho el agua porque es la que voy a utilizar para cocer los fideos. Después de echarlo en el agua, lo he dejado cocer unos 15 minutos. Una vez cocido, retiro el bogavante, trituro la verdura y reservo.

   He cocido los mejillones en una olla, sin nada de agua, sólo con medio limón y un par de hojitas de laurel. El líquido que sueltan al cocer también lo utilizo como caldo.

   Pelo los gambones y reservo las cabezas

   Pongo una olla, bajita y  bien ancha, al fuego con el aceite (lo suyo es hacerlo en una paella), salteo las cabezas de los gambones y las retiro del aceite, es sólo para que suelten su sustancia. Sofrío la cebolla, cuando esté pochadita añado los ajos bien picados, salteo, añado el tomate rallado y el pimentón y dejo que el sofrito se haga unos minutos.

   Añado el caldo junto con el azafrán y cuando esté hirviendo echo los fideos y dejo cocer a fuego fuerte un par de minutos, lo bajo a fuego medio y mantengo durante unos diez minutos. Pasados éstos, añado los gambones y los mejillones, que habremos sacado de sus cáscaras, rectifico de sal y dejo que se consuma el caldo, lo suficiente para los fideos queden melositos.






   Servimos la fideuá acompañada del alioli, troceamos y repartimos el bogavante y mientras comemos, libramos una dura batalla contra sus pinzas, que se resisten a ser devoradas... Pero es que este bogavante todavía no conocía a mis niñas... Podéis imaginar quién ganó la guerra...

miércoles, 16 de noviembre de 2011

CREPES RELLENOS DE REQUESÓN Y ESPINACAS


   Vaya mes de noviembre más poco productivo que estoy teniendo. Entre el cumpleaños de la pequeña, los exámenes de la grande, los cambios de ropa en los armarios (mi mayor pesadilla, junto con la plancha...), los cumpleaños de los amiguitos, los acontecimientos familiares... Eso, sin contar con la vorágine del día a día, del trabajo a las actividades extraescolares; mientras hacen Kárate, a la compra y de allí a preparar la comida del día siguiente y... ayyyy, que se me quema la cena, y ¡MAMÁAAAA, QUIERO SALIR DE LA BAÑERA!!!!!! y ... y... ¿y mi marido, pobre mío, dónde lo habré dejado?

   Cómo, a veces, tengo la sensación de que a mi Manuel (mi santo, como diría Elvira Lindo al referirse a Antonio Muñoz Molina) lo voy desplazando poquito a poco, el otro día me propuse sorprenderle con un plato muy especial. Tenía en casa espinacas y requesón a punto de caducar, ya sabéis que utilizar ingredientes "in extremis" es mi especialidad (quizá ya estuviera caducado, pero muy poquito ¿eh?). Y recordé un plato que preparaban en un restaurante italiano que frecuentábamos cuando estábamos solteros, los manicotti con requesón y espinacas. Deliciosos, desde entonces no los había vuelto a probar. Luego caí en la cuenta de que a la que le gustaban era a mí, pero bueno, eso es anecdótico, lo realmente importante es que lo iba a preparar en su honor.








   Cuando nos disponíamos a cenar y, aquí el cónyuge, carnívoro declarado, vió lo verdecito que era el relleno, no se le ocurrió otra cosa que decirme:

- "Bueeeenooooo, la verdaaaaaaadddd... me había hecho ilusiones esta noche de cenar hamburguesa con patatas...."

   A lo que yo respondí: "GRRRRRRR....." (sin acritud, que conste....) y envolví con mucho cuidadito mis manicotti, los metí en el frigo y me dispuse a pelar patatas a fin de compensar el abandono al que se había visto sometido estos días atrás.

   Al día siguiente, vamos a comer, saco la bandejita del frigo y me dice "Vaaaayaaaa, y a mí que me apetecía ese restito de fabadita que quedó del otro día". Vuelta la bandejita al frigorífico, calentamos la fabadita y yo bien calladita por que si hablo,  reviento.

Llega la hora de la cena, me remango y le planto el platito con el manicotti de las narices. Lo prueba... Se le ilumina la cara y me dice "Pero bueno, que cosa más rica, esto está de vicio, ¿Cómo no lo has hecho antes?" y lo devoró y repitió y me pidió más al día siguiente...
   ¿A qué pensábais que esta historia no iba a tener final feliz? Pues sí que lo tuvo, y yo más contenta que unas pascuas...

   Esta vez los hice como lo preparaban en el restaurante, con crepes, pero esta receta se puede elaborar perfectamente con pasta para canelones. Iba a intentar explicar en esta entrada la diferencia entre canelones y manicotti, pero como, en mis concienzudas labores de investigación, no lo he visto muy claro, mejor dejo el título como está, crepes con espinacas y requesón, que voy a conseguir que mi madre me desherede por hija plomazo.

   Chusa, a lo mejor tú nos puedes dar alguna orientación al respecto. Dejo la pelota en tu tejado, con todo mi cariño.

¿Que todavía no he puesto ni siquiera los ingredientes? Pues allá van.

INGREDIENTES

Para los crepes

250 gr. de harina
4 huevos
50 gr. de mantequilla
1/2 litro de leche
Una pizca de sal

Para el relleno

1 bolsa de espinacas frescas o un paquete de espinacas congeladas.
200 gr. de requesón
Piñones, pipas, nueces picadas... (lo que tengáis a mano).
Queso rallado.
Aceite.
Sal y pimienta.


Para la bechamel 

  • 500 gr. de leche

  • 50 gr. de harina

  • 50 gr. de mantequilla

  • 1 cucharada de aceite

  • Sal, pimienta y nuez moscada




  • PREPARACIÓN
       Para hacer las crepes, derretimos la mantequilla en el microondas y mezclamos en un bol la harina, la sal, la leche y los huevos, batiendo bien para no dejar grumos (usad la batidora sin pudor).
       En algunas recetas podréis ver que dejan una hora de reposo. Yo no lo hice y quedaron estupendas.
       Ponemos un poco de aceite en una sartén antiadherente, dejamos que se caliente a fuego medio-alto, removemos bien la masa y vertemos un cucharón en el centro de la sartén. Movemos rápidamente de forma circular, para que se distribuya por toda la sartén y esperamos unos minutitos hasta que se dore por abajo. Cuanto más finitas hagáis las crepes, más ricas están. Le damos la vuelta con cuidado (yo utilizo la espátula y un tenedor) y doramos por el otro lado.

       La primera crepe que sale es horrible. No os preocupéis, pasa siempre, luego van mejorando y la última dan ganas de enmarcarla. Nos comemos la fea a pellizcos mientras hacemos las otras y así no quedan huellas del estropicio.

       Una vez doradita por ambos lados, la sacamos de la sartén, la colocamos en un plato, limpiamos la sartén, echamos otro poquito de aceite y repetimos el proceso hasta acabar con la masa.
       Insisto, podéis utilizar canelones, es mucho más rápido, aunque a mí me gustan más así.

       Preparamos el relleno de la siguiente forma:

       Si hemos comprado las espinacas frescas, cocemos con un poco de agua con sal. Si van a ser espinacas congeladas, pues... descongelamos. Sofreímos una cebolla mediana y un par de dientes de ajo, rehogamos con las espinacas, añadimos los frutos secos,  el requesón y el queso rallado y le damos unas vueltecitas para que se integre todo. Reservamos.
      
    Preparamos la bechamel

       Por el método tradicional, calentamos la mantequilla en una cacerola, añadimos la harina de golpe, retiramos del fuego y removemos intentando quitar los grumos (o con la batidora). Calentamos un poco de leche y la incorporamos a la harina, volvemos a poner al fuego y vamos añadiendo leche poco a poco mientras batimos con unas varillas hasta que hayamos empleado toda la leche. Añadimos sal, pimienta y nuez moscada al gusto.

       Preparación en thermomix. Ponemos en el vaso todos los ingredientes. Programamos 8 minutos, 90º y velocidad 4. Si vemos que queda poco espesa, programamos unos minutos más.

       Por último, (síii, ya termino...) extendemos el relleno en cada una de las crepes, envolvemos dando forma de rulito y colocamos en una bandeja. Vertemos la salsa bechamel sobre ellas y espolvoreamos con queso rallado (yo suelo usar mozzarella o cuatro quesos) y metemos al horno para gratinar.




       ¿Qué os parece? ¿A qué tiene buena pinta?










    domingo, 21 de agosto de 2011

    CAZUELA DE FIDEOS CON RAYA Y RAPE

       He pensado que con estos calorcitos nos vendría bien un platito caliente, por eso de echar el resto y limpiar toxinas de la piel sudando la gota gorda, jejejeje. Bueno, hablando un poco en serio, en mi casa no hay distinciones entre comidas de verano y de invierno. Mis hijas y mi marido, como mejor comen es con el cuchareo, así que yo sigo haciendo mis cocidos, lentejas y potajes varios, y eso sí, el aire acondicionado a tope a la hora de la comida (ya sé, me van a regañar los del ahorro energético, pero es que esta familia mía con ensaladitas fresquitas no comen)

       Lo que más me gusta de las vacaciones (además de no tener que trabajar, evidentemente) es poder hacer las cosas más sencillas que normalmente no puedo hacer: desayunar leyendo el periódico, hacer la comida en el día y no tener que dejarla preparada el día antes e ir a comprar al mercado. Y esto último es lo que hice nada más coger las vacaciones. Es un gustazo ver los puestos de pescado, tanta variedad y todo tan fresquito y de repente...me entra la locura... que si los gambones, que si los boquerones, ay mira, que sepia más linda y anda que los salmonetes...  Luego llego a mi casa y me doy tortas hasta en el cielo de la boca, porque todo eso hay que prepararlo y termino agotada y diciendo que es la última vez que me llevo tanto pescado... hasta que vuelvo a tener oportunidad de acercarme a un buen mercado y vuelvo a caer, porque el hombre (y la mujer) es el único animal que tropieza tropecientas mil veces con la misma piedra (La verdad es que esta es una frase hecha que jamás he comprobado, vamos, que no sé si hay otros animales que también tropiezan y tropiezan... si alguien quiere documentarnos, tiene mi blog abierto)

    Bueno, todo esto para decir que voy a poner la receta de la cazuela de fideos. En esta ocasión la he hecho con raya y rape, pero admite muchísimas clases de pescado y marisco: almejas, gambas, mejillones, caballa, pintarroja, calamares...



    Cómo veis, me faltaron fideos y tuve que poner unos de fideuá. Esto es una chapucilla, pero vaya, está igual de rico.



    INGREDIENTES:

    • 150 gr. de fideos gruesos
    • 1 litro de caldo de pescado
    • 2 tomates maduros
    • 1 pimiento verde
    • 1 trocito de pimiento rojo
    • 1 cebolla
    • 2 dientes de ajo
    • 1/2 vaso de vino blanco
    • Un buen trozo de raya
    • Un rape pequeño
    • Pimentón
    • Cominos
    • Sal y pimienta.

    PREPARACIÓN:

       Preparamos el caldo de pescado (también puede ser con una pastilla de caldo, pero no es lo mismo): ponemos a calentar la cabeza del rape junto con un par de hojas de laurel, unos granitos de pimienta, unos trozos de cebolla, pimiento y tomate y sal. Cuando rompa a hervir, bajamos el fuego y dejamos cocer unos diez minutos.  Colamos y reservamos.

       Yo suelo tener caldo de pescado congelado que utilizo con frecuencia para los platos de pescado y esto me facilita mucho su preparación. Cuando compro langostinos, mejillones, merluza (al pescadero le pido siempre la cabeza y la espina), suelo hacer el caldo y dejarlo preparado para futuras ocasiones. A veces le añado un puerro y una zanahoria, en fin, lo que tengais más a mano

       Mientras se cuece el caldo hacemos el sofrito. Picamos la cebolla y el ajo y los ponemos en la cazuela con un poco de aceite. Un poco después añadimos los pimientos picados. Cuando esté todo pochadito, incorporamos el tomate y dejamos que se fría. Añadimos un par de cucharaditas de pimentón, damos un par de vueltas con cuidado de que no se queme y echamos el vino, dejamos que se evapore un poco y vertemos el caldo. Salpimentamos, ponemos los cominos y cuando empiece a hervir incorporamos el pescado que habremos troceado previamente y cocemos unos cinco minutos.




       Cuando pasen esos cinco minutos, echamos los fideos y cocemos según las instrucciones del paquete (normalmente unos ocho minutos). Apartamos, servimos y encendemos el aire acondicionado (en su defecto un buen ventilador enchufado a la cara). Y, por supuesto, lo disfrutamos, está riquísimo.

    domingo, 17 de julio de 2011

    CANELONES CON CARNE PICADA






       Y seguimos con la cocina italiana. Ésta es una de las comidas preferidas de mi casa. Mis hijas y mi marido hacen una fiesta cada vez que los comen, pero yo nunca me atreví a hacerlos, un poco por respeto a la preparación y un poco por pereza pensando que iba a tardar mucho en hacerlos. Así que, cuando mi suegra (la abuela Nines, a la que le salen exquisitos) nos pregunta cuando comemos juntos, qué queremos para comer, estos caraduras sueltan al unísono "canelones...!!! y muchos...!!! que haya para repetir...!!!"

       Aprovechando que hemos pasado unos días en una casita de campo y que los abuelos venían a comer, le pedí a mi suegra que me enseñara como hacía los canelones. Nos pusimos manos a la obra y mientras yo por esta vez hacía de pinche y fotógrafa, ella montó... 80 canelones. ¡Y vaya si hubo para repetir! Como que invité al día siguiente al resto de mi familia...

       Aquí os dejo la explicación de los canelones de la abuela Nines. A partir de ahora ya no podré poner excusas...

    INGREDIENTES (para 40 canelones)

    • 2 paquetes de pasta para canelones (muy buenos los de la marca blanca de Erosky)
    • Aceite
    • 1/2 kg. de carne picada mixta (ternera y cerdo)
    • 100 gr. de jamón serrano muy picadito
    • 1 lata de foie gras
    • 2 cucharadas de tomate frito
     Ingredientes para la bechamel
    • 500 gr. de leche
    • 50 gr. de harina
    • 50 gr. de mantequilla
    • 1 cucharada de aceite
    • Sal, pimienta y nuez moscada

    PREPARACIÓN


       Sofreímos el jamón y la carne picada (si hechas sal ten cuidado que el jamón ya sala bastante) y cuando esté bien hecho añadimos la lata de foie gras y el tomate frito.




       Preparamos la pasta. Para ello, ponemos a calentar una cacerola ancha y profunda con agua, sal y un poco de aceite. Cuando el agua esté hirviendo añadimos las placas de canelones y mantenemos el tiempo que nos diga el paquete. Tendremos cuidado de que no se peguen las placas, para ello es preferible hervir los paquetes por separado. Cuando estén cocidas, escurrimos, las sacamos una a una y vamos colocando sobre un paño que habremos puesto en la mesa. Ponemos un poco del sofrito sobre cada placa y envolvemos, colocando sobre la bandeja que irá al horno y que habremos untado previamente con mantequilla. Deberemos poner la unión de los canelones hacia abajo para que no se abran.




       A continuación preparamos la bechamel:

    Por el método tradicional, calentamos la mantequilla en una cacerola, añadimos la harina de golpe, retiramos del fuego  y removemos intentando quitar los grumos (si esto se resiste, no os preocupéis, siempre quedará el recurso de la batidora cuando añadamos la leche). Calentamos un poco de leche y la incorporamos a la harina, volvemos a poner al fuego y vamos añadiendo leche poco a poco mientras batimos con unas varillas hasta que hayamos empleado toda la leche. Si vemos que quedan grumos, metemos sin pudor la batidora, y perfecto. Añadimos sal, pimienta y nuez moscada al gusto y ya tenemos la salsa bechamel.

    Preparación en thermomix. Ponemos en el vaso todos los ingredientes. Programamos 8 minutos, 90º y velocidad 4. Si vemos que queda poco espesa, programamos unos minutos más.

    Vertemos la salsa sobre los canelones y cubrimos con queso rallado.


    Gratinamos en el horno y listo para comer. No es tan difícil, solo un poco laborioso, pero merece la pena ver sus caras de felicidad cuando lo pones en la mesa.




    Besitos


    
    

    viernes, 10 de junio de 2011

    COUS COUS CON POLLO Y CORDERO




    No os asustéis… el cous cous es fácil de hacer.

    Aparatosillo… no digo yo que no lo sea; hay que llevar para adelante varios recipientes, pero si se organiza el trabajo con tiempo y antes de empezar a cocinar te preocupas de tener todos los ingredientes y los utensilios necesarios a mano, verás que se parece mucho a nuestros potajes de toda la vida.

    Esta receta es muy habitual en mi casa, yo la he heredado de mi madre y mi abuela paterna. Mis padres se criaron en Tánger y allí se conocieron, por lo que alguna influencia del norte de África ha habido en sus cocinas (y por tanto, en la mía)

    Cuando era pequeña, las personas que comíamos cous cous éramos familias que, de alguna manera u otra, habían tenido alguna vinculación con Tánger y este plato se veía como algo exótico y ajeno. Afortunadamente, hoy día con el “fenómeno de la globalización culinaria”, lo mismo comemos cocido que pollo agridulce y con mucha más razón exquisitos platos de nuestros vecinos africanos como este fabuloso cous cous (entre otras recetas que íremos viendo).

    Para empezar, comentaros que yo no uso la cuscusera (olla, donde cueces la carne y la verdura y a la que pones encima un recipiente agujereado, destinado a cocer al vapor la sémola). Yo lo hago en mi olla rápida de toda la vida y me sale estupendamente, así que, ¿para qué complicarme la vida?

    Bueno, vamos al lío…

    INGREDIENTES:




    - 1 paquete de couscous precocido (para los que viváis en Málaga, os recomiendo comprarlo a granel en la tienda de las especias del Pasillo Santa Isabel, la diferencia es notable. Pero también se puede utilizar los que venden ya envasados en los distintos supermercados)
    - 1 bote de garbanzos cocidos
    - Una paletilla de cordero pequeñita
    - 2 muslos de pollo con el contramuslo
    - 2 cebollas
    - 2 dientes de ajo
    - 6 zanahorias grandecitas
    - 1 nabo
    - 2 calabacines
    - Calabaza
    - 1/4 de col
    - Laurel, canela, sal y pimienta
    - Azafrán
    - Especias para cous cous (a mí me las traen de Tánger, pero las podéis comprar ya preparadas en tiendas especializadas). Si a alguien le apetece preparar su mezcla, deberá añadir una cucharada de las siguientes especias: cilantro, comino, jengibre, canela y pimentón, 2 clavos y una pizca de cayena
    - Pasas, almendras.
    - Azúcar para caramelizar la cebolla (yo uso azúcar moreno, me gusta más el caramelo que hace, pero si no tienes puedes usar blanca)


    PREPARACIÓN

    En una sartén sello la carne y la doro.
    La incorporo a una olla profunda y añado una cebolla y la verdura pelada troceada en trozos grandes.
    Cubro de agua y echo un puñado de sal, pimienta y canela al gusto, el laurel y dos cucharadas de especias para cous cous.
    Cuezo hasta que esté tierno. (En la olla rápida basta con 15 minutos)
     


    Mientras preparo la sémola como indica el paquete. La proporción es de 1 taza menos un dedito de sémola para una taza de agua. Para 6 personas yo hago 2 tazas de sémola.
    Ponemos la sémola en un bol y vertemos el agua hirviendo a la que hemos añadido sal y un chorrito de aceite. Removemos y dejamos reposar 5 minutos. Cuando se hinche el grano ponemos una cucharada de mantequilla para que se suelte.
    Preparo la salsa que acompañará el couscous de la siguiente forma:
    Hacemos una infusión de azafrán calentando medio vasito de agua y añadiendo el azafrán en hebras o molido, dejamos un par de minutos y ya está listo para usar.


    Troceo en rodajas la cebolla y la sofrío con un par de cucharadas de azúcar hasta que se caramelicen. Frío las almendras y las incorporo junto con las pasas. Añado canela y la infusión de azafrán y dejo hervir un par de minutos.
    Para servir, pongo la sémola en el plato, una cucharada de garbanzos cocidos, un trozo de las dos carnes y verdura al gusto.


       Acompaño de dos recipientes, uno con la salsa de cebolla y pasas y otro con caldo de haber cocido la carne para que cada comensal se ponga lo que quiera.

        Es un plato muy completo y exquisito. Espero que os guste

    miércoles, 8 de junio de 2011

    ESPAGUETIS MARINERA

      
     Hoy hemos comido pasta.

       A mis hijas les encanta y yo aprovecho esta circunstancia para ponerles verduras y pescado, alimentos que, a veces, me cuesta un poco que coman sin protestar.
       Cuando la salsa la hago con pescado, prefiero utilizar espaguetis o tallarines. Ahora, no me pregunteis porqué, pues no sabría explicarlo. Pienso que puede absorber mejor el sabor que si utilizo macarrones o similares, pero insisto, no tengo una sólida base científica que certifique esta aseveración (vamos, vamos, que vocabulario... ni el José Manuel de Prada, que seguro que vive con el "María Moliner" bajo el brazo).

       Así que sin más preámbulos os paso la receta de los espaguetis marinera que normalmente comemos en casa, y espero que os guste.


    INGREDIENTES (para 6 personas)
    • 500 gr. de espaguetis
    • 400 ml de nata para cocinar (2 tetra bricks)
    • 500 gr. de gambones
    • 1 malla de mejillones
    • 1 cebolla (al gusto)
    • Queso rallado
    • Orégano
    • Sal y pimienta
    • Una pizca de nuez moscada
    • Ajo, vino blanco, laurel y limón para cocer el marisco



       En primer lugar preparamos las gambas y los mejillones. Para ello ponemos a hervir agua con dos buenos puñados de sal y un par de hojas de laurel. Cuando esté en ebullición, añadimos los gambones, esperamos a que el agua vuelva a hervir y dejamos cocer unos cinco minutos. Apartamos y reservamos el caldo de la cocción. Limpiamos las gambas.

       Ponemos en una olla bajita y ancha los mejillones, que previamente habremos lavado y quitado las barbas (que sí... que se llaman barbas...). Añadimos el laurel, un chorrito de vino blanco y medio limón, tapamos y cocemos al vapor hasta que se abran. No es necesario poner agua para cocer los mejillones, puesto que sueltan bastante líquido. Cuando estén abiertos apartamos del fuego, esperamos a que se enfríen, quitamos las cáscaras y reservamos también ese caldito.

       Mezclamos los caldos de cocer las gambas y los mejillones, apartamos medio vasito y en el resto del caldo cocemos los espaguetis según las indicaciones del paquete. No pongais sal, el agua ya la hemos salado antes. Una vez cocidos, sacamos, escurrimos y espolvoreamos con el orégano.

       Picamos la cebolla, la sofreímos en una sartén, añadimos el marisco y rehogamos un poquito. Vertemos el medio vasito de caldo que hemos apartado antes y echamos la nata con un poquito de sal, pimienta y nuez moscada.




       Servimos los espaguetis con la salsa y espolvoreamos con queso rallado. A mí me gusta rallar el queso en el momento, la diferencia de sabor es importante y las niñas se divierten un montón, se pueden tirar toda la comida echándose quesito por tal de rallarlo ellas solas...(circunstancia que en ocasiones, puede poner a prueba mi paciencia)



       Y ahora os voy a presentar el resto del menaje procedente de la lista de boda. Éste todavía no lo conoceis, pero pronto os resultará muy familiar. Se trata de la cubertería y la cristalería: Aquí mi cubertería y cristalería, aquí unos amigos...




    Gracias por leerme hasta aquí. Espero que os guste...