viernes, 20 de diciembre de 2013

MANTECADOS DE LIMÓN Y DE CACAO






Quienes tengo a mi alrededor saben que llevo una temporadita bastante molesta con una contractura en el cuello. 

Me ha tenido a mal vivir. 

Todo el mundo me dice que mucho reposo y esa palabra desapareció de mi vida hace mucho tiempo. Si a eso le añadimos un catarrazo descomunal, un cierre de ejercicio económico y yo, que no soy nada quejica pero nada, nada... podéis pensar sin temor a equivocaros que no haya hecho muy fácil la vida a a las personas que tengo a mi alrededor... (pobre Manolillo, mi santo varón...)

En esa tesitura (con el cuello torcido, los moquillos goteando, una tos de ex fumador recalcitrante y las aplicaciones presupuestarias rondándome la cabeza) nos fuimos un grupito de compañeros de trabajo de comida de Navidad. 

La mañana comenzó regu, regu. Una de mis amigas no venía a la comida porque no se encontraba bien, los papeles en mi mesa parecían las lágrimas de Tagore, que no me dejaban ni ver las estrellas ni a mi compañera de enfrente y cada vez que movía el cuello se podían escuchar castañuelas por Seguidillas...

Pero a pesar de todo, cuando terminó nuestra jornada laboral, salí con todos con el firme propósito de pasar un buen rato...

Y bien que lo conseguimos. 

Subida sobre mis tacones de 8 centímetros desde las siete de la mañana, cuando mi marido me recogió a las 8 de la tarde, estaba afónica, coja, contracturada... pero feliz... Me lo pasé en grande bailando por Rafaela Carrá (que ya he comentado en algún otro lugar que no la aconsejo para arreglar contracturas en el cuello), Camilo Sexto, John Travolta y Olivia Newton John, los Bee Gees... y un sin fin de grandísimos y carrocísimos artistas, ideales para estos eventos (si bien eché de menos a mi grandísimo Raphael)

Después de este día de desenfreno y de poner de nuevo a prueba a mis amigos, que me apoyan incondicionalmente en la metamorfosis musical que protagonizo en estas fechas y que me empuja a bailar sin pudor todo aquello anterior a los años 80, volví a mi cocina más contenta que unas pascuas y deseando preparar dulces típicos de Navidad.

Aquí tenéis dos buenos ejemplos,

MANTECADOS DE CACAO





INGREDIENTES

  • 500 gr. de harina
  • 280 gr. de manteca de cerdo a temperatura ambiente
  • 280 gr. de azúcar glass (Ya sabéis que el azúcar glass podremos comprarla o triturar azúcar en la thermomix, velocidad 5-7-9)
  • 110 gr. de almendra molida
  • 40 gr. de cacao valor sin azúcar
  • 1 cucharadita de canela

PREPARACIÓN

El día anterior secamos la harina y tostamos la almendra. Para ello pondremos la harina en la bandeja del horno bien extendida y la meteremos en el horno durante 1 hora a 140º, removiendo de vez en cuando. No dejaremos que se tueste, se trata sólo de que pierda la humedad y adquiera un tono ligeramente amarillento.

Tostamos la almendra molida en la sartén, con cuidado, que si nos pasamos amarga. También la podemos tostar entera y luego triturarla.

Dejamos ambos ingredientes que se enfríen hasta el día siguiente.

En este punto quisiera comentaros que lo que yo hago normalmente es secar un par de kilos de harina y luego utilizo la que voy necesitando, pesándola una vez ya tostada. Si la pesamos antes de hornearla, se suele perder bastante harina y luego no nos cuadran las cantidades. Ya sabéis lo exacta que es la repostería... 

Al día siguiente o cuando ya tengamos fría la harina, la vertemos en un bol. Previamente la habremos tamizado para que la masa no tenga muchos grumos. Si tenemos thermomix, sin problema, le pegamos un buen meneíllo, velocidad progresiva 5-7-9 y listo. Si no la tenemos (o como me pasó a mí ayer, tenía dentro la masa del roscón de reyes haciendo el primer levado), metemos la batidora a tope, para romper todos los granitos que hayan quedado.

Añadimos el azúcar, el cacao, la almendra molida, la canela y por último la manteca y vamos amasando bien. Este paso me gusta hacerlo a mano, con la thermomix me ha costado bastante trabajo, pero si queréis intentarlo, deberéis utilizar la velocidad espiga para el amasado.


Sacamos la masa, que nos va a quedar con una textura bastante harinosa y formamos los mantecados.

 Vamos cogiendo porciones de masa, que estiraremos despacito con el rodillo, hasta darle el grosor que más nos guste para nuestros mantecados (unos dos centímetros es mi tamaño ideal) y  cortamos con un cortapasta, el vasito de la thermomix o el borde de una copa de cava tipo flauta (tiene un tamamo ideal). La masa que sobra volvemos a ligarla y a seguir ...

Vamos pasando los mantecados a la bandeja del horno cubierta con papel vegetal. No los cogeremos con las manos, porque es una masa muy frágil y se rompe fácilmente, usaremos un cuchillo o una paleta.

Precalentamos el horno a 180º y cuando alcance la temperatura, horneamos durante 12-15 minutos. Sacamos la bandeja pero no manipulamos los mantecados hasta que no se enfríen totalmente porque son muy delicados y se rompen.

 Espolvoreamos con azúcar glas y si somos capaces, los envolvemos en papel de seda para tenerlos bien presentaditos, pero están tan ricos que lo mismo ni da tiempo a ello...


Preparaditos para regalar a los profes de mis hijas





MANTECADOS DE LIMÓN




INGREDIENTES

  • 500 gr. de harina
  • 250 gr. de manteca de cerdo a temperatura ambiente
  • 250 gr. de azúcar glass (Ya sabéis que el azúcar glass podremos comprarla o triturar azúcar en la thermomix, velocidad 5-7-9)
  • La ralladura de dos o tres limones
  • Ajonjolí o huevo batido (opcional)


PREPARACIÓN

Tostamos la harina como hemos hecho anteriormente. Rallamos el limón. Si tenemos thermomix, podemos triturar el azúcar con la ralladura, velocidad 5-7-9 progresivo.

Mezclamos todo y procederemos como con los mantecados de cacao.

Antes de hornearlos, podemos pincelar con huevo batido o espolvorear ajonjolí, al gusto.



Podéis apreciar aquí el maravilloso trabajo de Scrapbooking que hizo mi amiga Esperanza para publicitar en el trabajo mis mantecados y el papel de regalo tan bonito que he comprado este año. Mi cabeza ya echa humo: lo mismo acabo de descubrir una nueva afición.

lunes, 2 de diciembre de 2013

MAGDALENAS DE NATA





De niña solíamos ir con frecuencia a pasear a Mijas, un pueblecito de los ahora llamados con encanto, muy cercano a Málaga y con multitud de actractivos para niños y no tan niños: los burro-taxi, unas vistas maravillosas, calles estrechitas y de luminosas casas blancas, el carromato de miniaturas de Max, con un Padre Nuestro escrito en el canto de una tarjeta de visita y una cabeza reducida por los jíbaros,( o eso decía que era) entre otros misterios que nos dejaban con la boca abierta...
Y por supuesto, esas grandiosas magdalenas que comprábamos a un señor mayor en un portalito enfrente del bar donde solíamos comer. No recuerdo que hubiera una panadería o pastelería propiamente dicha. Sólo recuerdo el portal de una casa, con unas grandes cestas llenas de magdalenas con mucha azúcar por encima y al señor poniéndolas en bolsas para llevarlas a casa a merendar.

Después he vuelto a Mijas en numerosas ocasiones. Es el típico lugar al que llevas a todo el que viene de fuera y no conoce Málaga. Sigue siendo un pueblo precioso, pero como ha sucedido en toda la costa de Málaga, nada tiene que ver con lo que era. Aún así, sigue manteniendo un aire bastante apacible y me encanta ir de vez en cuando.


No es que estas magdalenas sean como las que comía con mis padres de pequeña. Esas eran inimitables. Pero he quedado muy satisfecha con el resultado, tienen el sabor de las de toda la vida. Y por eso me ha gustado hacerlas, por su sencillez tanto en su elaboración como en su sabor. Sin necesidad de ningún artificio, disfrutas de un bollito delicioso.

Como casi siempre la receta la encontré en el foro de Mundo recetas a una forera llamada Malilandia. Aquí podréis encontrar su receta, a la que yo hice unas pequeñas modificaciones.


INGREDIENTES
  • 4 Huevos
  • 275 gr. de azúcar
  • 200 ml de nata líquida
  • 1 chorrito de leche
  • La ralladura de dos limones
  • 125 ml. aceite oliva suave
  • 125 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 350 gr. de harina bizcochona
  • 1/2 sobre de levadura
  • 1 chorrito de anís (opcional)



PREPARACIÓN

Mezclamos los huevos, que tendremos a temperatura ambiente y los batimos con el azúcar, hasta que blanqueen. Si las preparamos con la thermomix, podemos pulverizar la cáscara de limón previamente 10 segundos, velocidad 5-7-9, añadimos los huevos y el azúcar y batiremos 3 minutos a 37º, velocidad 2 y 1/2.


Añadimos la ralladura de limón, el aceite y la mantequilla, la nata, el chorrito de anís y mezclamos unos segundos a velocidad 3. Por último, la harina y la levadura. En la thermomix batiremos unos diez segundos, velocidad 5 y terminamos de integrar la mezcla con la espátula.

Metemos la masa en la manga pastelera. Así será más fácil rellenar las cápsulas. Ponemos los moldes para magdalenas dentro de moldes para cupcakes para que al hornear no pierdan la forma y se desparramen y metemos en el frigorífico durante mínimo, media hora.

Precalentamos el horno a 250º y cuando llegue a la temperatura, sacamos los moldes y espolvoreamos azúcar sobre la masa (o pepitas de chocolate, que a los niños les encanta). Metemos en el horno, bajamos a 220º y horneamos durante unos 15 minutos o hasta que la¡s veamos doraditas y al introducir un pincho éste salga limpio.

Con un chocolate calentito... y ¡a disfrutar!



 

No puedo marcharme sin nombrar otra de las muchas bondades de este precioso pueblo malagueño. Y es que  el Cuerpo de Bomberos del lugar ha tenido la genial idea de participar en un calendario solidario a fin de recaudar fondos para las familias de los enfermos de Alzheimer del pueblo. Como las imágenes están protegidas por derechos de autor, os dejo el enlace para que apreciéis la fabulosa labor del fotógrafo y lo estupendísimos que están los muchachos, que no sólo de magdalenas vivimos ... las mujeres...
Así que si no sabéis qué regalar en estas fiestas, en la página de los bomberos podréis encontrarlo y además contribuis con una buena causa ;-)

No podéis perderoslo, están tan ricos como las magdalenas...

domingo, 17 de noviembre de 2013

GARBANZOS CON LANGOSTINOS




Mi último descubrimiento...
 Hace tiempo que le tenía ganas a las legumbres con marisco y después de ver una receta subida por Eriel en el foro de Mundorecetas ya no me pude resistir. Su receta tiene algunas variaciones con respecto a la mía y la podéis consultar aquí

En Málaga hemos pasado de estar en mangas cortas a tener, de repente, un frío pelón. Bueno, en realidad,  esa clase de frío que tenemos en Málaga, que para muchos de vosotros es primavera... Pero la que os escribe, está ahora mismo sentadita en su sofá, con su chándal calentito y la mantita a los pies, más feliz que una perdiz de no estar por esas calles de Dios a la interperie.

Por este motivo, me ha apetecido enseñaros esta noche un fabuloso plato de éstos llamados "de cuchareo",  que nos deja un cuerpo bastante arregladito (o como se diría en algunos pueblos del interior, "mu reportaíto")

Tengo que deciros que a las niñas les costó comerlo.
Cuando llegué a casa del trabajo encontré en la mesa de la cocina restos de huevos fritos que tuvo que improvisar Manolo sobre la marcha, porque a la pequeña se le atravesó la comida, pero creo que ni los probó. Está ahora mismo en la fase de no admitir muchos experimentos culinarios... bueno, salvo de golosinas... en este caso se ofrecería voluntaria a todo tipo de pruebas... Ya os contaré en otra ocasión la historia de los caramelos de Halloween... no tiene desperdicio.

A Manolo y a mí nos encantaron y creo que no os arrepentiréis si probáis a hacerlos.


INGREDIENTES

  • 500 gr. de garbanzos
  • 20 langostinos
  • 1 tomate rallado
  • 1/2 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • Pimentón de la Vera
  • 1 rebanada de pan
  • 1 puñado de almendras
  • 1 hoja de laurel
  • Perejil picado
  • Vino blanco
  • Sal y pimienta

PREPARACIÓN

La noche anterior habremos puesto en remojo los garbanzos. 

Cocemos los langostinos en agua con un puñado de sal y una hoja de laurel y reservamos el caldo de la cocción. Con este caldo coceremos los garbanzos que en la olla rápida tendremos listos en 20 minutos.

Mientras, haremos un sofrito con la cebolla troceada, los ajitos y el tomate triturado. Cuando esté bien pochadito añadiremos la cucharadita de pimentón, daremos un par de vueltas para que no se queme y echaremos el vino. 

Tostamos en una sartén con un poquito de aceite las almendras y la rebanada de pan.

Ponemos en el vaso de la batidora el sofrito y las almendras junto con el pan, vertemos un poco del caldo de los langostinos y trituramos. Añadimos esta mezcla a los garbanzos y damos un hervor.

Mientras vamos pelando los langostinos, que serviremos junto con los garbanzos, espolvoreados con un poquito de perejil picado.

En esta ocasión puse unas almejitas, seguro que admitirá unos chocos o algo por el estilo y entonces ya será un morir por Dios...

¿A que así nos enfrentamos a los fríos con otro espíritu?




(Uyyy, que entrada más cortita... ¿me habrá congelado el frío mi desenfrenada verborrea?)

martes, 5 de noviembre de 2013

Halloween Versus Día de todos los Santos: Tres recetas para disfrutar en estas fechas




Otro año que han pasado estas fiestas como un suspiro...

Fiel a mis costumbres, sigo funcionando con efectos retardados y subo las recetas una vez que ha pasado el momento.

Pero como soy de la opinión de que más vale tarde que nunca, que nunca es tarde si la dicha es buena, que a nadie le amarga un dulce y que a caballo regalado no le mires el diente... (bueno, este refrán se me ha colado, es que me he emocionado emulando a nuestro querido Sancho Panza...), pues eso, que pienso que no tenemos que limitarnos a hacer estos dulces sólo ahora, sino que deberíamos disfrutar de ellos durante todo el año... 

Bueno, con moderación, que luego vienen los "aymadremía" cuando se acerca el verano y nos probamos los bikinis.

Con las galletas, la cosa es fácil. Basta con cambiar los cortadores y la temática para disfrutar de unas deliciosas galletas de mantequilla en cualquier momento.

Con los buñuelos, se me ocurre que podrían ser protagonista de una rica merienda en cualquier momento del invierno, mojados en un chocolatito caliente, si no tenemos ganas de rellenarlos o rociados con miel. A gusto del consumidor.

No voy a hacer una diatriba sobre Halloween o festividad de todos los Santos ya que entiendo que no son incompatibles.
Mis hijas se divierten un montón disfrazándose y pidiendo caramelos a los vecinos y yo con ellas, viéndolas disfrutar y colaborando en lo que puedo para que lo pasen mejor y mis seres queridos que ya no están aquí tienen a diario un sitio de honor en mi pensamiento.
Así que he decidido quedarme con lo mejor de cada cosa: la fiesta para los niños, la repostería, el asado de castañas y el día de descanso, of course (Ufff, el Tenorio lo perdono, siempre me ha resultado durillo de tragar) 



GALLETAS DE MANTEQUILLA

Para la merienda de Halloween, que organizamos un grupo de mamás del recinto en el que vivo, preparé unas galletitas de mantequilla cubiertas con fondant, terroríficas a más no poder. No quedó ni una del miedo que daban...

Después de años intentando conseguir algo decente decorando galletas con glasa. he llegado al convencimiento de que no es lo mío. Así, sin sufrimiento, sin frustaciones, asumiendo mis limitaciones con una sonrisa y felicitando, con deportividad, a aquellas maestras que lo han conseguido y  dominan  este arte... (¿cuela... o se me está viendo el plumero y la cara amarilla de envidia?)

Pues eso, que como tenía que preparar 100 galletas en un par de días y me cunde mucho más el fondant, me puse manos a la obra con los cortadores y la verdad es que quedaron bastante aparentes y de sabor bastante aceptable.

La receta de las galletas es de mi amiga Marta, la especialista en decoración de galletas (y objeto de mi sana envidia y sincera admiración) y aunque he probado otras, por eso de investigar, no he encontrado ninguna que me guste más que la suya.



INGREDIENTES 


  • 200 gr. de mantequilla a temperatura ambiente, 
  • 180 gr. de azúcar, 
  • 1 huevo, 
  • esencia de vainilla y
  • 480 gr. de harina normal.
Mezclamos todos los ingredientes por ese orden, primero con el tenedor y cuando la masa empiece a ponerse más dura, con las manos. Envolvemos con papel film o en una bolsa de congelación y metemos mínimo una hora en la nevera.

Cuando queramos preparar las galletas, sacamos la masa de la nevera, vamos cogiendo trozos de masa la ponemos entre dos papeles de hornear y estiramos con el rodillo hasta alcanzar un grosor de medio centímetro. Cortamos la masa con los cortadores que queramos utilizar y vamos poniendo en la bandeja del horno sobre papel de hornear.
Cuando estén todas las galletas, hornearemos durante 10 minutos aproximadamente a 180ª o hasta que veamos que se están tostando los bordes.
Cortamos el fondant con los mismos cortadores de las galletas y pegamos encima de ésta. Yo para pegarlo suelo preparar un poco de glasa, una mezcla de clara de huevo y azúcar glass aunque a veces he humedecido la galleta con un poco de agua antes de cubrirla con el fondant y éste se ha mantenido bastante bien.

También puedes pincelarlas con huevo batido y espolvorearlas con azúcar antes de hornear. Quedarán doraditas y crujientes y no necesitarán nada más.

Están riquísimas y a los niños les encanta comérselas y prepararlas...

... A los niños y a los papás... Ya veis lo concentrado que estaba Manolo.


BUÑUELOS DE VIENTO

Otra de mis asignaturas pendientes...

Todos los años preparo una receta diferente. No termino de dar con la tecla. Los buñuelos del año pasado me supieron demasiado a huevo y tenía que seguir investigando.

La misma mañana de la festividad de Todos los Santos, consultando el foro de MundoRecetas, lei una entrada de buñuelos que había subido otra forera, Chiqui2, que tenían muy buena pinta y esa tarde me puse manos a la obra. Si queréis ver su receta podéis pinchar aquí.




Han quedado estupendos, creo que será mi receta definitiva. Tengo que controlar un poco la temperatura del aceite al freir, porque se doraban demasiado rápido y por dentro se me han quedado un poco apelmazados, pero vaya, por sacarles algún defecto porque estaban muy ricos.

El día después de hacerlos, comentando en el foro cómo los había hecho, otra amiga, Gijonesa, me comentó que antes de freirlos debería haber guardado la masa en la nevera un ratito antes. Y salen mucho mejor.


Los he rellenado de crema pastelera y crema de chocolate y han llegado a la mesa casi la mitad ya que Manolo y las niñas los iban cogiendo antes de ponerlos en la bandeja.

INGREDIENTES
  • 180 gr. de agua
  • 40 gr. de mantequilla
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1 sobre de levadura Royal (15 gr.)
  • 250 gr. de harina
  • 4 huevos
  • Azúcar glass 
  • Aceite para freir

PREPARACIÓN

Calentamos el agua junto con la mantequilla, la sal y el azúcar. Cuando hierva, apartamos del fuego y vertemos de golpe toda la harina. Mezclamos bien y dejamos templar. Vamos añadiendo los huevos uno a uno, hasta que queden bien integrados. En este punto es donde debería haber metido la masa en la nevera al menos una hora

Calentamos bastante aceite en una sartén y con una cucharilla cogemos un poquito de la masa que echaremos al aceite con ayuda de otra cucharita, para así darle una forma más o menos redondeada. Vamos friendo por tandas y cuando estén doraditos, los sacamos a una bandeja cubierta con papel de cocina para retirar el exceso de aceite.




Cuando estén todos fritos, con una tijerita les cortamos los rabitos que le hayan quedado, y así darle una forma más bonita, que no se vean picos de masa. Le pegamos un tijeretazo al buñuelo para hacerle un hueco por donde meter la crema pastelera o la nata, o con lo que queramos rellenarlos.

Una vez todos rellenos, espolvoreamos con azúcar glass... y a ver si te da tiempo a guardarlos, porque son adictivos...

CREMA PASTELERA

Y si queremos rellenar estos buñuelos, nada mejor que una rica crema pastelera, a la que podemos añadir unas cucharaditas de cacao en polvo. Es una forma de convertirla en crema de chocolate y así se los comen mejor los niños.



INGREDIENTES

Medio litro de leche
6 yemas de huevo
30 gr. de Maizena
1/2 vaina de vainilla
100 gr. de azúcar.

PREPARACIÓN

Calentamos la leche con la vaina de la vainilla, a la que previamente habremos quitado las semillas con la hoja de un cuchillo. Hervimos y reservamos

Mientras batimos con unas varillas las yemas de huevo junto con el azúcar y la Maizena, hasta que esté bien desleído. Vamos añadiendo poco a poco la leche mientras seguimos batiendo. Ponemos todo a fuego lento hasta que espese.

Si cuando termines ves que han quedado grumos, no te preocupes. Mete la batidora y en un plis plas tendrás una fabulosa crema pastelera sin un tropezón.




La que sobró, se la comieron las niñas al día siguiente como si fueran unas natillas.

          ¡¡¡Uhmmmmm!!!!!


miércoles, 30 de octubre de 2013

CREMA DE CALABAZA







Estamos en época de calabazas.

Y a mí me encantan: en potajes, asadas, en tarta, bizcochos, flanes y como no, en deliciosas cremitas tan apetecibles ahora que va entrando el fresco.

Mis hijas ya tienen asumido que la crema de calabaza (o de verduras, si no tengo de ésta) se come, sí o sí. Pero cuando eran más pequeñitas, la pelea estaba servida en la mesa como si fuera otro plato más...

Hasta que descubrí lo emocionante que sería que fueran ellas solitas, de excursión al Bosque de los Cien Acres para que, junto con Winnie the Pooh y el resto de sus amigos, visitaran el huerto del Señor Conejo y compraran las deliciosas verduras con las que mamá (o sea yo) preparaba la cremita que se estaban cenando.

Entonces, primero Candela, luego Manuela y después las dos juntas, cogían su cestita con una rica merienda que mamá preparaba para todos y se dirigían al Bosque a comprar verduritas para la cena y de paso echaban una tarde fabulosa de juegos y comilonas con Winnie, Tigger, Piglet, Kangoo... Mientras su madre ( o sea yo), terminaba con la lengua seca porque nunca tenían suficiente y querían saber si además de merendar podían hacer una fiesta pijama e ir a la misma escuela que Christopher Robin, y si su amiga María podría ir con ellas, y porqué vivían cada uno en una casita solos sin su mamá, y que dónde estaban sus familiares y  porqué Winnie llevaba camiseta pero no pantalones...

Y lo que empezaba siendo una idílica cena mientras mamá contaba un precioso cuento, pasaba a convertirse en una batalla porque terminaran pronto de cenar, porque luego había que ponerse el pijama y lavarse los dientes y volver a contar otro cuento en la camita y... mamá ya está cansadita, chicas, por favor, tened un poco de consideración...que llevo levantada desde muy temprano... Manuela termina de comerte la mandarina.... Candela no te comas la mandarina de tu hermana... Mañana os preparo macarrones y seguro que no dais tanta lata... Si es que esto de las verduras no puede ser sano...Aaayyy, que la que se va a ir al Bosque de los Cien Acress soy yo, aunque sea una semanita, a ver si el aire puro me relaja un poco.

Mirad que hermosas calabazas encontré el otro día en un restaurante. Los camareros me miraban un poco extrañados cuando me puse a hacerles fotos, pero es que eran todo un espectáculo.


Bromas aparte, en casa nos gusta muchísimo. La preparo muy frecuentemente con las verduras que tengo en casa y por supuesto, si tengo calabaza ni me lo pienso, un trozo va para el bizcocho y otro para la crema...

Ahí va la receta, no puede ser más sencilla.

INGREDIENTES

(Ay, la verdad es que nunca he pesado las cantidades, así que hoy toca receta de trozos y trocitos)

  • Un par de trozos de calabaza (normalmente, media de las de forma de pera)
  • 3 zanahorias
  • 1 calabacín
  • 1 puerro
  • 1/2 cebolla
  • Mantequilla o aceite de oliva para pochar la verdura
  • Sal y pimienta
  • 50 gr. de nata o cuatro quesitos o tranchetes

PREPARACIÓN

Ponemos a calentar el aceite o la mantequilla y rehogamos las verduras troceadas (no es necesario hacer trozos pequeños).
Salpimentamos, vertemos la cantidad de agua que veamos oportuna, en función de si la queremos más o menos espesa, y añadimos los quesitos. Si en lugar de quesitos vamos a poner nata, yo la pongo al final, justo antes de batir las verduras.
Dejamos cocer hasta que las verduras estén blanditas. Yo la hago siempre en la olla rápida, por lo que en cuanto la pesa ha subido, apago la vitrocerámica y con el calor residual que va quedando es suficiente.

Una vez que haya terminado la cocción, echamos la nata si no hemos puesto quesitos y batimos hasta que se haga un puré...

Y bebéis bastante agua, porque el cuento del huerto del señor conejo os puede dejar listos...


Fijaos que puesto de calabazas trajo mi amiga Chusa hace un tiempo a su Lareira. Se me quedó grabado en la retina y creo que no le importará nada que os la traiga aquí hoy. Ella preparó un riquísimo arroz cuya receta podréis ver si pincháis aquí.