sábado, 21 de enero de 2012

CROQUETAS DEL COCIDO





   Hola a todos. Con las croquetas os traigo otra bonita historia. El martes, al llegar a casa, me encontré un paquetito a mi nombre. Al ver el remite me llevé una gran alegría. Era mi amiga Gabriela, de Perú, creadora del blog Seis de enero, un lugar fabuloso para reflexionar, charlar, expresarte y sobre todo encontrar a gente maravillosa que, alrededor de las historias de Gabriela, van dejando un poquito de ellos mismos a través de sus comentarios. A él llegué recién inaugurado mi blog y éste no sería lo mismo sin su influencia y la de las personas que lo visitan.

   El paquetito contenía unos productos típicos del Perú, sobrecitos con preparado para chicha morada y mazamorra, un refresco y un postre respectivamente, elaborados a partir del maíz morado, que sólo se produce en Perú. Riquísimos. Pero lo que más nos gustó a todos en casa fue que una persona, tan lejos físicamente, pensara en nosotros. Gracias de nuevo, guapa. En la próxima entrada pondré fotos para que veáis los regalitos.

   Seguimos con otra historia y nos vamos acercando a las croquetas. Hacía tiempo que no subía una recetita de reciclaje. Recurrimos de nuevo a ese magistral cocido y vamos a preparar, muy fácilmente, unas estupendas y socorridas croquetas. Pero antes, os cuento:





   Desde que ví la película "Atún y Chocolate", cada vez que hago croquetas recuerdo esa maravillosa petición de mano de Pablo Carbonell (director y protagonista de la película) a María Barranco. Una de las declaraciones de amor más tiernas y entrañables de la historia del cine, rodeados de croquetas y puerros y con un momento final que puede recordarnos a esa memorable escena entre Jessica Lange y Jack Nicholson de "El cartero siempre llama dos veces", (salvando las distancias ¿eh?)





   "Atún y chocolate" resultó ser una gratísima sorpresa. Acostumbrada al Pablo Carbonell de "Los Toreros Muertos" y su "Agüita Amarilla" o al ácido reportero del programa "Caiga quien Caiga", me impactó la naturalidad, el cariño, la sensibilidad e incluso la crudeza en algunos momentos, que ha sido capaz de transmitir en esta maravillosa historia de amor que se desarrolla dentro del marco de la problemática social de nuestra costa gaditana. (Prometo que no he transcrito ninguna crítica cinematográfica, que me ha salido del tirón...verborrea fácil que tiene una, jejeje)





    Entrañable, surrealista, divertida, agridulce...  aquí teneis un trocito de esta película, que lo disfrutéis!!!!




... y ahora empezamos con las croquetitas:


INGREDIENTES:

  • Restos de carne del cocido
  • 1 cebolla picadita
  • Caldo del cocido (más o menos medio litro)
  • Harina (4 cucharadas colmadas)
  • Sal y pimienta
  • Nuez Moscada
  • Dos huevos
  • Pan rallado
  • Aceite de oliva
PREPARACIÓN TRADICIONAL

   (Yo siempre he hecho las croquetas a mano, creo que un par de veces he utilizado la thermomix, así que en lugar de hacer la adaptación, si os parece, os remito al blog de Raquel, Colecciona Recetas, que las ha hecho hace poco y tienen una pinta estupenda.)

    En una sartén con un poquito de aceite sofreímos la cebollita que habremos picado previamente. Mientras tanto vamos desmenuzando la carne en trozos menuditos y cuando la cebolla esté blandita la incorporamos a la sartén. Rehogamos un poco y añadimos la harina ( la cantidad de harina dependerá de la cantidad de caldo que queráis utilizar). Mezclamos bien y vamos añadiendo poco a poco el caldo para que no haga grumos a la vez que seguimos removiendo para que todo se ligue. Añadimos la sal, la pimienta y la nuez moscada al gusto. Para que tengáis una idea yo pongo harina hasta que la masa se me va despegando de la sartén al remover con la cuchara.

   Una vez que conseguimos la textura de una bechamel dejamos que se enfríe un poco, lo suficiente para no quemarmos. Rellenamos con la masa una manga pastelera, la cerramos bien y la metemos en el frigorífico para que se asiente. Yo suelo dejarlo toda la noche en el frigo, pero basta con un par de horas.




   Como podéis ver en las fotos, pongo en una bandeja abundante pan rallado y bato los huevos en un plato. Con la manga pastelera hago dos largas tiras de masa y voy cortando trocitos para formar las croquetas. Rebozo en pan rallado, paso por huevo y vuelvo a rebozar en pan rallado. Ya las tengo listas para freir.

   En una sartén profunda con abundante aceite bien caliente, las vamos friendo hasta que estén doraditas. Sacamos y ponemos en un plato con papel de cocina para que absorba el aceite sobrante.






   Y aquí podréis ver una cena compuesta completamente de lo que me sobró del cocido: una sopita, imprescindible en mi casa todos los días, patatas con alioli y las croquetitas. Esto es lujo y lo demás son tonterías...

jueves, 12 de enero de 2012

BACALAO CON PASAS Y PIÑONES



   Ya han terminado las Navidades. Las cogemos con ganas, hacemos dulces, decoramos la casa, las primeras compras navideñas, quedamos con amigos a comer, organizamos comidas en casa, las niñas cogen las vacaciones. Conforme avanzamos, nos vamos cansando de la cocina, la música de los centros comerciales se hace infernal y sobra gente por todas partes, no recuerdas cual fue el último día que comiste en casa y sólo te apetece un caldito calentito, estás hasta las narices de tener que apartar el enorme árbol cada vez que quieres abrir la puerta del mueble del salón, las niñas siguen de vacaciones y ya no saben en qué entretenerse, ni tú en qué entretenerlas. Y cuando llega el día de Reyes y por la tarde recoges la casa y quitas todos los adornos navideños, respiras profundamente... y te entra una paz de espíritu... hasta el año que viene.


¿Entendéis a que me refiero cuando digo que termino hartita del arbolito?

   De estas Navidades guardo tres experiencias muy bonitas. Por un lado, he visitado a una antigua amiga del Instituto, María José, a la que, por mucho tiempo que pase sin vernos e incluso sin hablar por teléfono, a los cinco minutos del reencuentro parece que no nos hubiésemos separado desde los catorce años, cuando nos conocimos. En estas fechas, también he podido ver a mi amigo Matías (¡madre mía, amigo desde el colegio!) y a su maravillosa familia y pasé un día fabuloso, hablando sin parar de nuestras cosas (con lo que a mi me gusta darle al palique) y viendo disfrutar a nuestros hijos, que ya se van acercando a la edad en la que su padre y yo nos conocimos.



   Y en estas Navidades, mi hija Candela, con nueve años, ha resuelto el Misterio de los Reyes Magos. Ella no olvidará este momento. Yo tampoco. Ella se siente más mayor (y no quiere). Yo la siento más mayor (y tampoco quiero). Y no puedo evitar que se me escape una lagrimilla.  Ella tampoco.




   Y diréis ¿qué tiene esto que ver con el bacalao con pasas y piñones? Pues nada, la verdad. Pero me apetecía un montón contarlo. Son las cosas que hacen que cada momento de tu vida sea irrepetible y como siga poniéndome así de cursi y sentimental, en lugar de poner una receta voy a tener que sacar la caja de kleenex y repartir pañuelitos a diestro y siniestro a todo el que haya tenido el detalle de venir a verme, todo inocente, a ver como se prepara el bacalao con pasas y piñones.



   Así que allá vamos, nos limpiamos los moquetes y listos para esa receta.

INGREDIENTES:

  • 4 lomos de bacalao
  • 1 cebolla grandecita
  • 2 dientes de ajo
  • 2 tomates maduros
  • Pasas y piñones al gusto
  • 1/2 vaso de vino dulce (Málaga Virgen, Jerez, Oporto..., cualquiera es bueno)
  • (Otro medio vasito para ir tomándolo mientras cocinas, sienta muy bien)
  • 1/2 vaso de agua
  • Aceite de oliva, sal y pimienta

PREPARACIÓN

   Yo suelo utilizar bacalao fresco y para esta receta es lo que hice. Si vas a utilizar bacalao salado, debes tener la precaución de desalarlo.

   Os paso este enlace en el que viene muy bien explicado el proceso para desalar bacalao, yo no podría explicarlo mejor:

http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/en_la_cocina/trucos_y_secretos/2008/01/10/173687.php

(Por eso utilizo el bacalao fresco, jajaja)

   Enharinamos el bacalao y lo freímos en una sartén. No mucho, lo suficiente para que se dore un poquito.

   Cortamos la cebolla y fileteamos el ajo. Pelamos el tomate, le quitamos el agua que tiene y troceamos en pequeños cuadraditos. En una cacerola más bien ancha, vertemos el aceite de oliva, y cuando esté caliente sofreímos la cebolla y el ajo. Cuando esté bien pochadita, añadimos el tomate y rehogamos, hasta que esté bien hechito. Vertemos el vino y el agua y dejamos cocer unos diez minutos. Añadimos el bacalao frito, las pasas y los piñones. Movemos la olla para que se ligue bien la salsa y dejamos cocer otros diez minutos para que se integre la salsa y el bacalao coja sabor.

   Montamos el plato poniendo un trozo de bacalao, cubrimos de salsa y acompañamos de arroz de grano largo, como, por ejemplo, el basmati.

   Os vais a llevar una grata sorpresa. Tiene un sabor delicioso, resultando un contraste muy agradable. Espero que os guste.





Buen provecho!!!

miércoles, 4 de enero de 2012

MIS DULCES NAVIDEÑOS III: ROSCÓN DE REYES




   Ufff, he llegado por los pelos. Tenia planificado publicar esta receta el 1 de enero, para que os diera tiempo a interiorizarla, pero no ha sido posible. Reuniones familiares, de amigos, visita al Cartero Real, segunda visita al Cartero Real porque a Manuela se le olvidó que quería el Mickey Cuentacuentos, incorporación al trabajo después de unos días de descanso... En fin que aquí me tenéis "in extremis" para explicaros mi receta del Roscón de Reyes. Ya sé que llego tardecillo, pero como está riquísimo podéis hacerlo para el próximo cumpleaños de vuestro padre, marido o hermana y quedáis como reyes (nunca mejor dicho) y así practicáis para el año que viene.

   Esta receta la encontré en la página de MundoRecetas, es la del "Roscón de Reyes definitivo" de una forera llamada Mafalda. La descubrí hace tres años y desde entonces es la que se come en mi casa y alrededores porque sale un Roscón precioso y exquisito, con una textura que no tiene nada que envidiar a los roscones de las pastelerías más prestigiosas y un sabor auténtico a roscón, no a brioche, ni a bollo de leche, sino a roscón de reyes, el auténtico, el inimitable, en definitiva, "el fetén".

   Os dejo el enlace por si queréis consultarlo: Roscón de Reyes de Mafalda. Yo he realizado algunas modificaciones, he añadido harina pues me resultaba dificilísimo trabajar la masa con la cantidad que ella señalaba y he añadido un poco de azúcar y alguna otra cosilla sin importancia. Y he resumido un poco la explicación, ya que en principio parece muy complicada pero realmente es más simple de lo que parece. Aunque os parezca que vais a estar todo el día líados con el roscón, ya que tiene un proceso de fermentación y tres de levado, realmente en lo que se tarda más tiempo es precisamente en esto, en los levados, y esto es algo que el roscón hace solito, no os obliga a estar en la cocina mirando como sube la masa... podéis salir, leer, ver la tele, cocinar otras cosas, ir a la compra, llevar a los niños al parque y no os doy más ideas, porque como me embale... A las dos horas, le damos una vueltecita a la masa y hala, otra vez a nuestros menesteres.


Ya vienen los Reyes Magos, ya vienen los Reyes Magos, caminito de Belén...


   Vale, entro ya en materia, que la recetita ya es larga de por sí para que yo haga de las mías... Lo voy a explicar para hacerlo con la thermomix y sin ella. Yo lo he hecho de las dos formas y sale exactamente igual, la thermomix lo único que hace es facilitar el trabajo.

INGREDIENTES

MASA DE ARRANQUE
  • 100 gr. leche templada
  • 100 gr. harina fuerza
  • 24 gr. levadura de panadería fresca



MASA ROSCÓN 

  • 650 gr. harina de fuerza
  • 150 gr. azúcar glass (o azúcar normal si tienes thermomix)
  • Piel de media naranja y medio limón
  • 1 pizca de sal
  • 3 huevos
  • 100 gr. de leche
  • 125 gr. mantequilla
  • 25 gr. manteca de cerdo
  • 1 o 2 cucharadas de miel
  • 2 cucharadas de ron
  • 1 cucharada de agua de azahar

PREPARACIÓN CON THERMOMIX 



   La noche anterior preparamos la masa de arranque mezclando la leche templada con la levadura y la harina. Cubrimos con un pañito (yo lo tapo con mi mantita para los roscones) y dejamos reposar toda la noche en un sitio que no esté muy frío. Podemos hacerlo en el día, en ese caso habrá que dejar reposar durante tres horas como mínimo y bien abrigadita. Lo de la mantita no es un chiste ¿eh? es literal. Teníais que haber visto hace un par de años en el foro de MundoRecetas la de fotos de masas abrigaditas con sus mantitas que subimos, para partirse de risa.

   Bromas aparte, los cambios de temperatura no vienen nada bien a este tipo de masas por eso lo de cubrirla. A lo mejor soy muy exagerada, pero forma parte del ritual, y a mí me encanta.


Aquí podéis ver la leche con la levadura, la harina y la mezcla antes de fermentar y posteriormente. ¿Véis las burbujitas que ha ocasionado la levadura? Esto hará que la masa suba

  
   Cuando vayamos a elaborar el roscón, ponemos las cáscaras de limón y de naranja y el azúcar en el vaso de la thermomix y trituramos a velocidad 5-7-9 progresivo, hasta que esté completamente molido. Incorporamos la leche, la miel, el ron, el agua de azahar y mezclamos a velocidad 2, 37º durante 3 minutos. Añadimos la mantequilla y la manteca y programamos 2 minutos, 37º y velocidad 2. Si cuando termine no está completamente disuelta la mantequilla, dejamos unos minutos más pero ya sin temperatura. Continuamos a velocidad 2 y vamos añadiendo por el bocal los huevos. Cuando estén perfectamente integrados añadimos la masa de arranque y mezclamos a velocidad 5. Incorporamos la harina y al final la sal. Mezclamos unos segundos a velocidad 5 y amasamos durante 5 minutos a velocidad espiga. Si ves que la masa está muy pegajosa, puedes añadir un poquito de harina. Cubrimos con una mantita y dejamos reposar durante dos horas o hasta que doble el volumen (la masa deberá salir por el bocal).

   Éste será el primer levado de la masa, ya queda menos. 


   Cuando haya pasado el tiempo y la masa haya doblado su volumen, nos embadurnamos las manos con un poco de aceite, sacamos y desgasificamos, amasando unos minutos en una mesa a la que habremos espolvoreado un poco de harina. Ponemos la masa en un recipiente al que habremos untado con aceite, cubrimos el recipiente con papel film, tapamos con la mantita y dejamos levar otras dos horas.

  Véis como no es para tanto, ya hemos hecho el segundo levado.


Y ésta es mi mantita, estupenda para rosconear


   Cuando la masa haya doblado de nuevo, sacamos la masa, la volcamos sobre la mesa con un poco de harina. Volvemos a amasar y procederemos a dar forma al rosco. En este punto cito textualmente a Mafalda, porque yo soy incapaz de explicar mejor lo que ella nos dice y además es lo que peor se me da. Tendré que practicar más (ummm, todo el año comiendo roscón de reyes, esto de practicar me va a gustar...) . Lo que veis en azul clarito es la cita de la receta que se encuentra en la página de MundoRecetas.

Ponemos sobre la bandeja del horno un papel para hornear. Con la bola de masa ya relajada en la bandeja del horno metemos las manos en el centro de la bola y vamos estirando desde el centro hacia los lados para formar el roscón del tamaño de la bandeja del horno, tenemos que ir “diciendo a la masa que queremos que suba hacia arriba y no se extienda hacia los lados así que iremos remetiendo la masa desde el centro y desde el exterior hacia dentro del roscón. Con la mano izquierda en el hueco del roscón y la derecha en la parte de fuera, vamos remetiendo hacía dentro y dando forma a la vez. Es un poco difícil de explicar. Si la masa tiende a “cerrarse” hacía el centro o a encogerse, es que no está bien relajada, dejarla reposar otros diez minutos y se manejará mejor.




  
   Una vez ya formado, pintamos con huevo batido y dejamos levar otro par de horas o bien podemos poner el horno al mínimo (en mi caso a 50º) y meter la bandeja en el horno, con un cuenco de barro con agua en la base para que se forme humedad. Si lo metemos en el horno para el tercer levado, en una hora ya habrá doblado su volumen. Sacamos del horno una vez que haya doblado y ponemos a precalentar el horno a 200º. Dejamos el cuenquecito con agua dentro del horno.

   Mientras, volvemos a pintar el roscón con huevo batido, preferiblemente con un pincel de silicona, con mucha delicadeza para que no se baje. En este punto, la masa es muy delicada. Adornamos con azúcar humedecida con unas gotitas de agua o anís, y fruta escarchada o almendra fileteada.

   Cuando alcance los 200º, bajamos a 180º e introducimos la bandeja en la segunda ranura del horno empezando por abajo. Horneamos durante 20 minutos y luego subimos la bandeja un poquito para que se tueste por arriba, pero con mucho ojo, no vaya a quemarse. Con mi horno han bastado 20 minutos de cocción, pero veo en otras recetas que ponen 30 minutos, por lo que recomiendo que a partir de los 20 minutos vayáis echando un vistazo.




PREPARACIÓN TRADICIONAL

   Preparamos la masa de arranque como he explicado anteriormente.  Cuando vayamos a preparar el roscón, rallamos la cáscara de naranja y la de limón y añadimos el azúcar glass. Vertemos la leche templada, la mantequilla derretida, el ron, la miel, el agua de azahar y los huevos ligeramente batidos. Ponemos la harina en un recipiente formando un volcán y vertemos en el centro la masa de arranque. Vamos amasando a la vez que añadimos la mezcla de la leche y los huevos, hasta que esté todo perfectamente integrado. Debe quedar una masa elástica y lisa, un poco pegajosa, pero que se trabaja muy bien. Ponemos en un recipiente, tapamos con papel film, cubrimos con la mantita rosconera y dejamos levar un par de horas. El resto del proceso es exactamente igual que el que he descrito anteriormente.




   Bueno, yo pongo el Roscón, ¿quién hace el chocolatito?


martes, 27 de diciembre de 2011

Carrilladas de cerdo estofadas con Oporto, frutos secos y orejones



   En este mundo bloguero gastronómico existen muchas maneras de atraer la atención de la gente. La forma en que muestras tus platos es tu primera carta de presentación y el que más y el que menos nos esforzamos en hacer fotos que transmitan lo apetecible que nos resulta el plato (la verdad, algunos con más fortuna que otros). Hay algunos blogs a los que te enganchas porque sus fotografías son auténticas obras de arte y te dejan con la boca abierta, y otros, como el que suscribo, en que nos damos por satisfechos si nos dejan echar la fotillo antes de abalanzarse sobre el plato, eso sí, servidos en la mejor vajilla que tenemos en casa. 

   Otros nos presentan unas recetas súper originales y de una creatividad que parecen obra de magia. Los hay especializados en repostería, decoración de galletas, cupcakes o simplemente recetas que se salen de lo habitual y suelen darnos muy buenas ideas cuando se trata de sorprender en algún momento.

   En algunos casos, te gusta leer lo que escribe la persona que publica la receta. Se aprende un montón con esto de la gastronomía, de cine, de literatura, geografía, historia... o simplemente te gustan las anécdotas que en sus entradas se plasman y disfrutas como si estuvieras leyendo un libro o viendo una película. O incluso entablas una relación que va más allá del mero intercambio de recetas y te gusta saber qué es de la vida de esa persona o qué quiere compartir contigo.

   Pero... hay un pero...(realmente es un "perito", porque no contradice nada de lo que he dicho anteriormente) y es que cuando voy a cocinar algo y no quiero experimentar "nuevas sensaciones", me voy a aquellos blogs que sé que son garantía de buena cocina. En ellos se pueden dar todas o algunas de las características anteriores, pero lo que los diferencia del resto es que tengo la certeza de que mi gente se va a chupar los dedillos cuando terminen de comer el plato que he preparado siguiendo sus instrucciones. No es fácil dar con estos blogs, sobre todo con la de fuegos artificiales que pululan por la red, pero cuando los localizas los dejas ya fichados para siempre. En mis entradas podréis localizar a muchos de éstos, ya que muchas de mis recetas están inspiradas en ellos y siempre los menciono.

   Toda esta historia viene porque estaba intentando buscar un nombre sofisticado al plato que hoy os presento y que no es ni más ni menos que Carrillada de cerdo con vino de Oporto y Frutos Secos. Podría haberlo llamado Medallón de Carrillada Ibérica con reducción de Pedro Ximénez y frutos desecados al aire del otoño. Pero lo del medallón no sé muy bien si es por que es redondita o porque se ponen en la bandeja un trocito al lado de otro; ibérica no me consta que fuera; reducir no reduje mucho, porque me gusta que quede bastante salsita para mojar y el oloroso que tenía en casa era un Oporto del Mercadona propio para estos casos pero mucho menos glamuroso que el Pedro Ximénez; bueno y lo de los frutos desecados y el aire del otoño ha sido una licencia poética, ya que  todo lo compré en bolsitas y bien sequito. 

   Y en ese momento, recordé lo que le pido yo a un buen recetario de cocina: que me lo expliquen bien, que salga rico y fuegos artificiales los justos (y lo digo yo, que todavía no he puesto los ingredientes y ni me acuerdo de qué cantidades utilicé !!!!!!). Así que hoy tenemos Carrilladas de cerdo estofadas con Oporto, frutos secos y orejones.

INGREDIENTES

  • 1 Kg. de carrilladas de cerdo
  • 1 cebolla
  • 4 dientes de ajo (por poner un número...)
  • Orejones, pasas, ciruelas pasas, piñones, almendras... al gusto
  • 1 vasito de vino de oporto
  • 1 vasito de caldo de carne (si lo tienes casero bien, si no una pastillita te puede servir)
  • Sal y pimienta.






PREPARACIÓN

   Ponemos aceite en una olla y sellamos la carne para que no suelte jugo. Una vez doradita, salpimentamos y sacamos a un plato. En la misma olla, echamos la cebolla cortada en láminas, los ajos en trozos grandes y rehogamos. Añadimos los frutos secos y vertemos el vaso de caldo y el de vino. Cuando pongo almendras o avellanas, me gusta añadirlas al final para que se mantengan bien crujientitas, pero eso va en gustos. Hay veces que sólo le pongo los orejones y unas pasas, lo que tenga en casa.

   Añadimos la carne y cuando hierva bajamos el fuego y cocemos hasta que la carne esté blandita. Si usas la olla rápida, una vez que sube la pesa, deja cocer 20 minutos.

   Pues listo. En mi casa las tengo que acompañar de patatas fritas, porque si no parece que no han comido, pero también admite un arrocito. En alguna ocasión he puesto cous cous como guarnición y el resultado fue pecaminoso, cuando terminamos los platos estaban limpitos como la patena.

   ¿Os parece una buena idea para esta Nochevieja?

   Un besito para todos.

martes, 13 de diciembre de 2011

MIS DULCES NAVIDEÑOS II: POLVORONES

He encontrado "LA RECETA" de los polvorones.

    No es cualquier cosa, no.

    Es la única (oíganse redoble de tambores), la auténtica (más redoble  de tambores) , la inigualaaaaaaable receta de los mantecados.

   Me la recomendó Encarna, una maravillosa señora que nos pone todos los días "el desayuno" en un foro en el que participo cuando el tiempo me lo permite. Es el foro de Thermomix de la página Mundorecetas, el lugar donde más he aprendido de cocina del mundo mundial.

   Un día pregunté en el foro si conocían una receta de mantecados que no fallara y Encarna me remitió a una receta de otra forera, cuyo nick en el foro es "Azores", una receta llamada Polvorones del Espíritu Santo. Me fui sin dudarlo al enlace que me recomendó, sabiendo ya de antemano que no iba a fallar pues esta forera es, ni más ni menos, Ana, la autora de uno de los espacios más emblemáticos de la blogosfera gastronómica, "Las recetas de Mamá". Garantía absoluta de exitazo seguro.
   Pero yo estaba buscando una receta de mantecados y me remiten a una de polvorones... Ummm, ya tenemos nuevo reto para esta mente inquieta. Esto se arregla rápidamente consultando...

   ¡¡¡Acertaste, busqué en la Wikipedia!!! (¿tan previsible soy?) En ella encontramos: "El polvorón es una especialidad incluida dentro de los mantecados, pero en cuya elaboración no sólo se emplean los ingredientes característicos de los mantecados (o sea, manteca, harina y azúcar), sino que lleva siempre almendra en distintas proporciones, según su categoría (extra, suprema, etc.). Además, presenta una forma más alargada, ovalada que los mantecados y va recubierto de azúcar en polvo o azúcar glasé."

   O sea que, realmente, lo que los diferencia es la forma e imagino que los polvorones son siempre con almendra y los mantecados podemos encontrarlos de diferentes sabores.
Como siempre dejo esto abierto a que un alma caritativa arroje algo de luz en esta incógnita que os planteo. Aunque la verdad es que la preocupación por saber me duró el tiempo que tardé en zamparme uno. En ese momento, me importó un bledo el nombre. Era una exquisitez, se llamara como se llamara. (Os tengo que contar que un compañero del trabajo, Ramón, los clasificó de "bocado de ángel" y eso se me grabó a fuego en el corazón. Gracias compi!)

Y vamos al lío:

INGREDIENTES

  • 1 Kg. de harina
  • 1/2 Kg. de manteca de cerdo
  • 500 gr. de azúcar glass (en la receta original, pero creo que con 350 gr. puede ir bien, depende de lo dulce que te gusten las cosas)
  • 250 gr. de almendra molida ligeramente tostada
  • Una cucharadita de canela
  • Ajonjolí o azúcar glass para espolvorear
    (He modificado los ingredientes pues inicialmente puse 250 gr. de azúcar por error, cuando la receta original ponía 500 gramos. Missis se ha dado cuenta y muy amablemente me lo ha hecho saber. Tengo que decir que la segunda vez que los hice utilicé 250 gr. de azúcar porque consulté mi propia página y, la verdad, es que los noté menos dulces, pero como luego los espolvoreé con azúcar glass se ve que compensó la diferencia porque estaban buenísimos)


PREPARACIÓN

   Lo primero que debemos hacer es secar la harina. Esto podemos hacerlo de dos formas, en el horno o en la thermomix. Si queremos secarla en el horno, la extenderemos sobre la bandeja y hornearemos a 150º durante 30 minutos, moviéndola de vez en cuando. Si la secamos en la thermomix, programaremos media hora a 100º y a velocidad 3. No se pondrá el cubilete en la tapadera para que la humedad se evapore.

   Yo utilicé almendra molida y la tosté un poco en la sartén. Esto hay que hacerlo con cuidado, porque se puede quemar muy rápidamente. También puedes emplear almendras enteras, tostarlas y molerlas después.

   Esperaremos a que la harina se enfríe y mezclaremos todos los ingredientes hasta que queden bien integrados.

   Extenderemos la masa entre dos láminas de papel film, dejando una altura de 1 cm. Para que te resulte más fácil puedes dividir la masa en varias porciones, se trabaja mucho más fácilmente. Cortaremos con un cortapasta y ponemos sobre una bandeja de horno que habremos cubierto con papel de hornear. No será necesario dejar mucho espacio entre un polvorón y otro, ya que no aumentan en el horno.

   La receta original nos dice que precalentaremos el horno a 200º y cuando alcance la temperatura hornearemos durante 20 minutos. Yo tuve que cambiar el tiempo de cocción porque la primera tanda se me quemó por abajo y no pude recuperarlos porque se deshacían al intentar rasparlos. Bajé la temperatura a 190º,  horneé durante 15 minutos y PERFECTOS!!!!! Cómo sabéis, cada horno es un mundo, así que como consejillo echad un vistacito a los 15 minutos. 

Le he cogido el gustito a esto de los marcos navideños. ¿ A que son muy aparentes?

   El último paso será envolverlos en papel de seda o papel charol. A mí no me dio tiempo a liarlos, cayeron en dos días....


   Este año vamos a preparar mis niñas y yo unas cajitas con productos navideños hechos por nosotras para regalárselas a sus profes por Navidad. Me parece un regalo muy entrañable y a ellas les hace muchísima ilusión participar en su elaboración. Cuando las tenga preparadas os enseño las fotos.  

   ¿Quién se anima a hacerle la dura competencia a Estepa?