Mostrando entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de marzo de 2014

Bizcocho de cacao y queso mascarpone






Después de casi un mes sin subir una entrada, me tengo que disculpar porque hoy os traigo una combinación un poco extravagante: el bizcocho preferido de mi hija pequeña y un pequeño comentario sobre "True Detective"la serie que me ha tenido petrificada durante dos meses. 

No guardan conexión alguna pero no podía dejar de contaros lo que he podido disfrutar con las increíbles interpretaciones de Woody Harrelson y Mathew McConaughey (ay, por favor, el apellido de este chico es casi tan difícil escribirlo como pronunciarlo)

Hacía tiempo que no me pasaba algo parecido con una película. Ha sido como cuando leo un libro que me impresiona. Tengo que dejar pasar un tiempo hasta coger otro porque nada se encuentra a su altura. Igualmente, al ver el último episodio de True Detective he tenido la necesidad de parar, "descomprimir" y darme tiempo para disfrutarla antes de empezar a ver otra.

Simplemente la cabecera, y esa perfecta combinación de música y diversas escenas relacionadas con la historia, es ya una pequeña obra de arte. Y a continuación, el McConn...(algún día podré con él, no lo dudéis) que te deja aplastada sobre el sofá, conteniendo la respiración porque no podías imaginar que ese hombre era capaz de hacer eso (y me alegro un montón de haberlo descubierto), ese primer fragmento de la escena del crimen, que casi parece un cuadro... y ya no puedes dejar de verla... Es dura, es complicada y espesa pero es una auténtica gozada.... Espero que si alguno de vosotros se anima a verla, la disfrute tanto como yo.




Y ahora sí, ahora vamos con el bizcochito, que es de los que duran en casa un suspiro porque tengo en casa una pequeña adicta al chocolate a la que le gusta hasta comerse la masa antes de hornearla. Al llevar una tarrina de queso, queda muy jugoso, perfecto para utilizarlo como base para tartas.

INGREDIENTES

  • 3 huevos
  • 250 gr. de azúcar más un poco para espolvorear
  • 200 gr. de mantequilla
  • 1 tableta de chocolate postres
  • 1 tarrina de queso mascarpone (200 o 250 gr.)
  • 1 pizca de vainilla en polvo
  • 300 gr. de harina para bizcochos
  • 1 sobre de levadura






PREPARACIÓN TRADICIONAL

Batimos los huevos con el azúcar hasta que blanqueen. Derretimos la mantequilla y el chocolate en el microondas (recordad hacerlo poco a poco, que no se queme el chocolate) o al baño maría y añadirlo a la mezcla de huevos y azúcar. Mezclar todo con el queso mascarpone y la pizca de vainilla (si tenéis que meter la batidora, sin problema, así queda divino) y por último echamos la harina y la levadura, integramos todo bien y volcamos sobre un molde que habremos engrasado previamente con mantequilla y pan rallado.

Espolvoreamos por encima con azúcar, para que le dé ese aspecto resquebrajado.

Metemos en el horno, que habremos precalentado a 180º y horneamos durante 30 - 45 minutos, dependiendo del horno. A partir de la media hora puedes comprobar si está hecho pinchando en el centro del bizcocho. Si la aguja sale limpia, estará listo.

PREPARACIÓN CON THERMOMIX

Ponemos en el vaso el azúcar y los huevos y batimos durante 3 minutos, 37º, velocidad 2 y medio. Al terminar, batimos un par de minutos más sin calor. 

Derretimos la mantequilla y el chocolate en el microondas (recordad hacerlo poco a poco, que no se queme el chocolate) o al baño maría y añadirlo a la mezcla de huevos y azúcar. Mezclar todo con el queso mascarpone y la pizca de vainilla durante unos segundos a velocidad 4 y por último echamos la harina y la levadura, unos segundos a velocidad 4 e integramos todo bien con la espátula. 

Volcamos sobre un molde que habremos engrasado previamente con mantequilla y pan rallado.

Espolvoreamos por encima con azúcar, para que le dé ese aspecto resquebrajado.

Metemos en el horno, que habremos precalentado a 180º y horneamos durante 30 - 45 minutos, dependiendo del horno. A partir de la media hora puedes comprobar si está hecho pinchando en el centro del bizcocho. Si la aguja sale limpia, estará listo.
 



  ¡¡¡Qué aproveche!!!

sábado, 21 de enero de 2012

CROQUETAS DEL COCIDO





   Hola a todos. Con las croquetas os traigo otra bonita historia. El martes, al llegar a casa, me encontré un paquetito a mi nombre. Al ver el remite me llevé una gran alegría. Era mi amiga Gabriela, de Perú, creadora del blog Seis de enero, un lugar fabuloso para reflexionar, charlar, expresarte y sobre todo encontrar a gente maravillosa que, alrededor de las historias de Gabriela, van dejando un poquito de ellos mismos a través de sus comentarios. A él llegué recién inaugurado mi blog y éste no sería lo mismo sin su influencia y la de las personas que lo visitan.

   El paquetito contenía unos productos típicos del Perú, sobrecitos con preparado para chicha morada y mazamorra, un refresco y un postre respectivamente, elaborados a partir del maíz morado, que sólo se produce en Perú. Riquísimos. Pero lo que más nos gustó a todos en casa fue que una persona, tan lejos físicamente, pensara en nosotros. Gracias de nuevo, guapa. En la próxima entrada pondré fotos para que veáis los regalitos.

   Seguimos con otra historia y nos vamos acercando a las croquetas. Hacía tiempo que no subía una recetita de reciclaje. Recurrimos de nuevo a ese magistral cocido y vamos a preparar, muy fácilmente, unas estupendas y socorridas croquetas. Pero antes, os cuento:





   Desde que ví la película "Atún y Chocolate", cada vez que hago croquetas recuerdo esa maravillosa petición de mano de Pablo Carbonell (director y protagonista de la película) a María Barranco. Una de las declaraciones de amor más tiernas y entrañables de la historia del cine, rodeados de croquetas y puerros y con un momento final que puede recordarnos a esa memorable escena entre Jessica Lange y Jack Nicholson de "El cartero siempre llama dos veces", (salvando las distancias ¿eh?)





   "Atún y chocolate" resultó ser una gratísima sorpresa. Acostumbrada al Pablo Carbonell de "Los Toreros Muertos" y su "Agüita Amarilla" o al ácido reportero del programa "Caiga quien Caiga", me impactó la naturalidad, el cariño, la sensibilidad e incluso la crudeza en algunos momentos, que ha sido capaz de transmitir en esta maravillosa historia de amor que se desarrolla dentro del marco de la problemática social de nuestra costa gaditana. (Prometo que no he transcrito ninguna crítica cinematográfica, que me ha salido del tirón...verborrea fácil que tiene una, jejeje)





    Entrañable, surrealista, divertida, agridulce...  aquí teneis un trocito de esta película, que lo disfrutéis!!!!




... y ahora empezamos con las croquetitas:


INGREDIENTES:

  • Restos de carne del cocido
  • 1 cebolla picadita
  • Caldo del cocido (más o menos medio litro)
  • Harina (4 cucharadas colmadas)
  • Sal y pimienta
  • Nuez Moscada
  • Dos huevos
  • Pan rallado
  • Aceite de oliva
PREPARACIÓN TRADICIONAL

   (Yo siempre he hecho las croquetas a mano, creo que un par de veces he utilizado la thermomix, así que en lugar de hacer la adaptación, si os parece, os remito al blog de Raquel, Colecciona Recetas, que las ha hecho hace poco y tienen una pinta estupenda.)

    En una sartén con un poquito de aceite sofreímos la cebollita que habremos picado previamente. Mientras tanto vamos desmenuzando la carne en trozos menuditos y cuando la cebolla esté blandita la incorporamos a la sartén. Rehogamos un poco y añadimos la harina ( la cantidad de harina dependerá de la cantidad de caldo que queráis utilizar). Mezclamos bien y vamos añadiendo poco a poco el caldo para que no haga grumos a la vez que seguimos removiendo para que todo se ligue. Añadimos la sal, la pimienta y la nuez moscada al gusto. Para que tengáis una idea yo pongo harina hasta que la masa se me va despegando de la sartén al remover con la cuchara.

   Una vez que conseguimos la textura de una bechamel dejamos que se enfríe un poco, lo suficiente para no quemarmos. Rellenamos con la masa una manga pastelera, la cerramos bien y la metemos en el frigorífico para que se asiente. Yo suelo dejarlo toda la noche en el frigo, pero basta con un par de horas.




   Como podéis ver en las fotos, pongo en una bandeja abundante pan rallado y bato los huevos en un plato. Con la manga pastelera hago dos largas tiras de masa y voy cortando trocitos para formar las croquetas. Rebozo en pan rallado, paso por huevo y vuelvo a rebozar en pan rallado. Ya las tengo listas para freir.

   En una sartén profunda con abundante aceite bien caliente, las vamos friendo hasta que estén doraditas. Sacamos y ponemos en un plato con papel de cocina para que absorba el aceite sobrante.






   Y aquí podréis ver una cena compuesta completamente de lo que me sobró del cocido: una sopita, imprescindible en mi casa todos los días, patatas con alioli y las croquetitas. Esto es lujo y lo demás son tonterías...

domingo, 10 de julio de 2011

TIRAMISÚ



   Investigando un poco por Internet esto del Tiramisú e intentando conocer algo de su historia, he llegado a una página que lo relaciona con los burdeles italianos (de la región del Veneto, para más señas) de los años 50 ??? así que si esto fuera cierto nos encontramos con un postre ligero "de cascos" ¿no os parece? (... Glup, nunca he sido una buena humorista...) 

   Cómo es algo que no voy a poder contrastar, no voy a ahondar mucho en la idea, pero lo que sí parece fuera de toda duda es que, independientemente de sus orígenes, el tiramisú se expande allá por 1968 de la mano de un repostero llamado Alfredo Beltrame que lo comercializa en la cadena de restaurantes Toulá. Según su receta, el tiramisú no lleva queso mascarpone... y es ahí donde se me viene a la cabeza una deliciosa película argentina "El hijo de la novia" de Juan José Campanella. En ella, un maravilloso Héctor Alterio intenta que su hijo le ayude a preparar su boda por la iglesia con su mujer enferma de Alzheimer.

   Y la recuerdo, porque en esta película se hace referencia en varios momentos a la conveniencia de preparar el Tiramisú con queso mascarpone, idea que suscribo sin reservas de ningún tipo. Ni nata, ni ningún otro queso, ni nada de nada que no sea MASCARPONE.

   Sé que no es el mejor sitio para ello, pero no me resisto a poneros un fragmentito de esta película que me emociona especialmente (si me lo permite la SGAE, aunque con lo que tienen encima, no creo que se metan con mi humilde blog). En realidad, me emociona la peli entera, pero es en este punto donde el pellizquito se empieza a hacer más fuerte en la garganta, hasta que al final no puedes dejar de llorar como una tonta. Y es que una no puede vivir emociones tan fuertes...

   Bueno, a lo que iba, éste es el fragmento en el que el personaje de Héctor Alterio le dice a Rafael, su hijo (Ricardo Darín), que, después de toda una vida juntos, le va a pedir a su mujer que se case con él por la Iglesia. ¿No es hermoso que os quieran así?


   Esta entrada está teniendo más preámbulos de la cuenta, así que paso directamente a poner la receta tal y como me la enseñó mi amiga Marta, una excelente repostera, que ahora con su pequeñín Jaime, tiene poco tiempo  para meterse a cocinillas pero dentro de nada seguro que la tengo subiendo al blog maravillosas recetas.




INGREDIENTES

  •  2 tarrinas de queso mascarpone
  • 3 huevos
  • 4 cucharadas de azúcar
  • 1 paquete de bizcochos de soletilla
  • Café para remojar los bizcochos
  • Chorrito de licor (opcional)




    PREPARACIÓN

       Para la realización de la crema, batimos los huevos hasta que queden espumosos. En otras recetas que he visto, montan las claras a punto de nieve. Bien, seguro que queda estupendo, pero yo no lo veo necesario, así sin más queda delicioso. Añadimos el azúcar, mezclamos y después las dos tarrinas de queso mascarpone. No aconsejo usar la batidora ni la thermomix para hacer esta crema, queda demasiado líquido. Es preferible batir con el tenedor hasta que se haga homogénea.

       Preparamos el café y colocamos una capa de bizcochitos bien pegaditos unos a otros en un recipiente un poco profundo.
       Remojamos los bizcochos con el café y vertemos una capa de crema sobre ellos.



                     (¡¡¡Uy me he equivocado en el orden, pero ahora no sé cambiar las fotos!!!)

       Volvemos a poner otra capa de bizcochos y repetimos el proceso: remojamos de café, vertemos otra capa de crema y al frigo. Este postre requiere hacerlo el día antes para que esté en su punto o bien hacerlo por la mañana para tenerlo para cenar.
       Momentos antes de servir, espolvorear con cacao en polvo (con un colador para que no quede apelmazado)

       Cómo podéis ver, admite diversas presentaciones. Es una gozada hacerlo y comérselo.




       Os garantizo que es un postre rápido y fácil de hacer y, sobre todo, exquisito, ideal para quedar fabulosamente bien en cualquier celebración.

       Besitos (y no dejéis de ver la peli si no lo habéis hecho ya)